Aclimatas o aclimueres, la importancia de adaptarse a la altura.

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En Sudamérica encontramos una de las cordilleras más hermosas e importantes del mundo, se trata de la cordillera de Los Andes, que posee montañas que superan los 5000 y 6000 metros de altitud fácilmente.
Lo anterior ha sido la causa de que varias ciudades se hayan construido en altas latitudes. En Bolivia, La Paz está ubicada a 3.640 msnm; en Perú, Cuzco se emplaza a los 3.399 msnm; y en Chile San Pedro de Atacama está a los 2.400 msnm, siendo bastante accesible ir por sobre los 4000 msnm fácilmente. Sin embargo, es necesario tomar en cuenta que subir tan drásticamente a una altitud que no estamos acostumbrados puede traer serias consecuencias a nuestro organismo y a nuestra salud.

Qué pasa con nuestro cuerpo y qué hacer para soportarlo…

Cuando superamos los 3000 metros de altitud en un trekking o ascensión a alguna montaña, sentimos un poco más de cansancio ya que nuestra capacidad pulmonar ya no estará al 100%, sino al 75%, lo que comenzará a dificultar un poco nuestro rendimiento; la presión atmosférica disminuirá progresivamente a medida que vamos subiendo, sintiendo que el oxígeno se nos acaba y necesariamente tenemos que respirar más veces para llenar nuestros pulmones. Además, las membranas de este mismo se secan, por lo que debemos tomar mucha agua (entre 3 a 4 litros es lo ideal) ojalá unos tres días antes de la ascensión.
Además, al superar los 3000 metros, nuestro cuerpo aumenta la habilidad para entregarle oxígeno a los músculos y, con el tiempo y la preparación física, generamos un incremento de la eficiencia del uso del oxígeno por los músculos.
A los 5.000 ya la altitud se hace absolutamente notoria, manteniéndonos más concentrados al momento de inhalar y exhalar debidamente, para poder regenerar las células que necesitamos para seguir funcionando bien. Debemos evitar ingerir alimentos muy pesados que nos distraigan de generar oxígeno para nuestros músculos. Si es un ascenso rápido, es recomendable preferir carbohidratos complejos como pan, arroz o fideos, sin embargo si es una ascensión de más días es importante ingerir más proteínas y grasas para recuperar tejidos y mantener un alto nivel energético.
Si nuestro ascenso o caminata dura varias horas, es importante no exigirnos hasta nuestro límite en altura. Lo mejor es mantener un ritmo lento pero constante
Existen límite donde puede estar el ser humano sin explotar, son los 8.000 msnm, que encontramos en lugares como los Himalaya (el Everest, por ejemplo), conocida como la “zona de la muerte”, donde el ser humano no puede aclimatarse y debe tratar de pasar el menor tiempo posible en esta zona, pues cada segundo que pasa su organismo se deteriora sin vuelta atrás.

¿Qué es el Mal Agudo de Montaña?

El Mal Agudo de Montaña puede aparecer desde los 2.500 msnm y pueden existir los siguientes síntomas:
Cefalea (dolor de cabeza), Náuseas y vómitos (deshidratación), pérdida del apetito, cansancio anormal, Dificultad para respirar e Insomnio.
Además si el MAM es muy fuerte puede encadenar incluso un edema cerebral o pulmonar que significan una evacuación inmediata.

Ayudas para la aclimatación

En el altiplano encontramos un montón de hierbas medicinales que nos pueden ayudar a soportar el mal de altura. Desde épocas ancestrales los habitantes cómo Incas y Aymaras ocupaban lo que les entregaba la tierra para poder resistir mejor los ascensos a sus montañas sagradas.
Es necesario saber que quizás su efecto es más lento que tomar una pastilla química, sin embargo no estamos expuestos a efectos secundarios. Acá te describimos cada una de ellas.

Hoja de coca: la hoja de coca se usa en infusión o para masticarla mientras se va ascendiendo. Es reconocida por ser un vasodilatador, estimulante, digestivo y regulador de la presión sanguínea. Es fácil de conseguir en los pueblos aledaños a las montañas. El mate de coca o infusión es incluso distribuida en bolsitas y la puedes comprar en mercados y ferias.

Chachacoma: Crece sobre los 3.700 msnm. Es reconocida y comprobada científicamente que ayuda con el MAM. Además tiene efecto sedante y se están estudiando sus propiedades anticancerígenas. Se hierve 60g de la planta en un litro de agua y se puede endulzar con miel. Se deja por diez minutos y se cuela. Para tratar efectos de altura se toman dos cucharadas cada dos horas.

Ginkgo Biloba: Al tener propiedades que ayudan a la circulación de la sangre en el cuerpo y, principalmente del cerebro evitando problemas en esta zona, tan afectada en altura. También se puede preparar en infusión. Es un árbol que no crece normalmente en el altiplano, pero que no es difícil de conseguir en otras partes de Chile.

Clavo de Olor: Contiene una importante cantidad de eugenol que ayuda a respirar en altura. Además es anticoagulante lo que ayudaría a la circulación de la sangre. Se puede hacer en infusión (una cucharada por litro de agua).

Ya lo saben, una aclimatación apropiada es necesaria para tener una gran experiencia que recordar y que repetir.
Buenos ascensos!

Paula Fernández

Paula Fernández

Viajera, periodista, amante de la vida, la naturaleza, el deporte, la escalada y trato de permanecer en constante movimiento y aprendizaje.
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