Araucanía Andina, desde la mirada de Martini Fotografía

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Son las 9 a.m. y ya se nota que será un día muy caluroso en la Araucanía lacustre. Bañados por el lago Villarrica y a las faldas del volcán homónimo, me encuentro con Fernando Gudenschwager Martini, mente maestra y fotógrafo de Martini Fotografía, donde a través de plataformas como Facebook e Instagram comparte su maravilloso trabajo con un potente mensaje sobre la conservación de los espacios naturales
Fernando nos contó acerca de su ópera prima recién lanzada, el libro Araucanía Andina, donde rescata los mejores momentos de luz en las montañas de esta mística y salvaje zona, donde las Araucarias y los volcanes componen un cuadro perfecto para el ojo sensible de este artista.

¿Cómo comenzó todo esto de la fotografía?
Hace muchos años atrás tuve acceso a cámaras con rollo, me gustaba tomar momentos y después imprimirlos y no le vi mucho el trasfondo pero tenía muchas fotos impresas. Luego de años me di cuenta que me trasladaban a esos momentos, la fotografía realmente los capturaba y los podía guardar.Entonces, como a los 14 años pasaba momentos lindos y los guardaba en mi cámara. Al final tenía muchas fotos impresas, luego vi el valor de capturar ese momento mágico, aún sin un sentido de luz o algo similar.
Años después estudié diseño gráfico en Inacap, donde tuve unas clases de fotografía pero no tenían tanta importancia para mí, no aprendí nada porque no estuve atento a ellas, pero una de las tareas era comprarse una cámara réflex y encontré una Zenit 12pro que era una cámara rusa, antigua, que se podía usar, compré rollos en blanco & negro y a color y ahí hacía las tareas que tenía que hacer, iba a las poblaciones en Temuco, la línea del tren y la feria Pinto. Hay mucha gente e interculturalidad, hay gente mapuche. En estas andanzas conocí a un grupo de personas que vivían y trabajaban en la calle y comencé a hacer una historia fotográfica. Primero me empecé a involucrar con ellos porque les llevaba galletas, panes. Pasaron varios días que fui sin cámara, luego les pregunté si podía hacerles fotos y comencé. Después, saqué un librito que contenía las historias de ellos, historias muy fuertes, muy profundas. Esto me llevó a contarlas y a comenzar un proyecto que se llamaba Ruina Urbana, que eran todos los restos que quedan de historias antiguas, ya sea en los trenes o en casas que quizás hoy son usadas para ciertas cosas pero que esconden una historia muy interesante.
Probé un tiempo en esto, pero no era el concepto que me gustaba ni que me llenaba tanto.

¿Cómo saliste de esta urbanidad y comenzaste a ir más a la naturaleza?
Paralelamente, en aquel tiempo comencé a salir a hacer trekking, porque la naturaleza siempre me ha causado tranquilidad, y los espacios grandes y abiertos como que te amplían el alma, la dejan abierta, libre y empecé a mezclar las dos cosas. Con el tiempo, con mucho tiempo empecé a tomar mi camino fotográfico. Al principio uno experimenta, por ejemplo yo me compré un lente de cada uno, y salía con un lente de 50 mm para hacer todas las fotografías y tienes que aprender a usarlo. Después un 70-300 mm, un teleobjetivo, y cómo haces un paisaje con ese? primero tienes que hacerlo de muy lejos, porque salen otros tipos de regulaciones, las montañas, por ejemplo, salen desenfocadas por el rango dinámico… y ahí uno aprende más. Además de internet, donde uno encuentra todo el conocimiento gratis. Al final, la práctica es la que te hace aprender.

¿Tienes algún referente o alguien que te metió el bichito de la fotografía desde tan pequeño?
Antiguamente mi papá hacía muchas fotografías y las revelaba en una pieza de revelado y no siguió porque era solo una pasión y debía encargarse de su trabajo y de sus asuntos. Además, tengo un bisabuelo que llevaba mi mismo nombre “Fernando Gudenschwager”, él pintaba y llevaba su atril a la cordillera. Un día mi papá me dice “esa foto que tomaste es idéntica al cuadro de tu abuelo”. Al revisar la pintura me di cuenta que era verdad, un cuadro y una foto de mi lugar preferido, que ahí me enteré que también era su lugar preferido. En este lugar cruzaban caminando por la huella los animales de la cordillera, por el paso Tromen. Allí pensé “wow, aquí estuvo con su atril haciendo el cuadro que está en mi casa”.
Desde que supe eso siento que hay algo en el pasado o en la genética que me lleva a aceptar el hecho de ser artista o ser fotógrafo, que al principio no me gustaba tanto el concepto.
Siempre he tenido problemas para aceptar la realidad como es y al ser artista tengo esa posibilidad de tener una mirada distinta.

¿Qué es lo que te gusta fotografiar más y lo que te cuesta más fotografiar?
Principalmente a mí me gusta encontrar lugares nuevos a los que no he ido, porque cuando uno ya conoce el lugar puede saber lo que viene, pero al descubrir nuevos lugares tú no sabes lo que va a llegar. El sol se puede esconder en cualquier lado, dependiendo de la estación del año, entonces tienes que estar muy atento y presente y te sorprende la naturaleza. Me gusta estar en los atardeceres, pero después del atardecer esperar la hora azul o momentos muy específicos donde cuentas con 15 segundos para sacar la foto y si lo logras resulta algo espectacular. También me gusta fotografiar estrellas, esperar hasta las 3 a.m. para ver la vía láctea, por ejemplo.
Lo que más cuesta es que te salga todo lo que tú buscas según tus planificaciones y lo que más me gusta es eso mismo porque tienes que hacer lo que puedas con lo que tienes y eso hay que agradecerlo porque a mí me gusta ir a lugares lejanos y ojalá estar solo allí, entonces significan horarios en los que ya no hay gente.ginko-29

¿Cual es tu sello personal en cada una de tus fotografías?
Creo que es necesario buscar un nuevo camino, un camino que contemple ir y ser feliz en ese momento y buscar el instante presente, estar concentrado en estar ahí, simplemente sintiendo el viento, o el calor, lo que sea y después sacar una fotografía, porque si uno anda en la búsqueda de una fotografía creo que no tiene mucho sentido porque ni siquiera te llega la percepción de estar ahí o porque estás pensando en lo que pasará en el futuro o porque estás recordando algo y no estás ahí presente y el principal mensaje que entrega la fotografía es que mientras tu das a conocer un lugar, entregas también la consciencia del conocimiento y del valor. Lograr producir ese “wow, no sabía que esto existía y no sabía que en cierto momento del año, o de la mañana o de la tarde podría ver esto y me nace la curiosidad de querer ir”, entonces le agrego valor, el cual no existía porque no lo conocía.

Hablemos de tu libro Araucanía Andina, ¿qué te motivó para hacerlo, cómo fue el proceso creativo? Cuéntame un poco
Lo que me llevó a hacerlo es que tenía un respaldo de fotografías gigante, las fotografías son tomadas en distintos momentos durante diez años, tenía muchos seguidores en Instagram y en Facebook. Esto me llevó a reflexionar acerca de los medios digitales que son tan volátil y superfluos, entonces pensé que podía hacer con todo este material, además siendo diseñador gráfico, lo cual creo que me impulsa a trascender lo digital y llevarlo a algo tangible, ya que encuentro muy interesante cuando uno pilla un libro antiguo y puede ver cosas que son magníficas o misteriosas porque no sabes de dónde provienen. Me gustaría eso, que el libro estuviera en alguna despensa o en una biblioteca por años y ojalá alguien en 100 años más lo abriera y dijera “qué es esto?” Ahora me puedo morir si dejé un pedacito de una visión. Además, los textos del libro los trabajé con una amiga que es periodista, conversamos todas las ideas del libro para poder darle otra estructura también, porque tuvo el análisis de los diseñadores, después de una comunicadora y de ahí sacamos un producto final, modificado para que tuviera mucho sentido para el lector, que pudiera ser una herramienta para alguien que quiere introducirse en la fotografía, o una guía de viaje si quisieras decir dónde sale el sol. También en algunas fotos salen sus parámetros. Este libro está pensado para llevarlo en la mochila, es largo y delgado y no tan pesado para andarlo trayendo, como guía de consulta.ginko-21 ginko-33

Y pusiste los nombres en mazudungún…
Si. Los pueblos originarios fueron los que se dieron cuenta de la astrología del lugar, dándole un concepto y un sentido, al crecimiento de plantas, a la sustentabilidad, cosas que nos enseñan a nosotros según el método norteamericano, le damos otra lectura a las estaciones por ejemplo, el año de nosotros empieza mal. Deberíamos estar con esa otra lectura aunque no nos guste la cultura o lo que sea, pero la lectura del cosmos para funcionar bien es así.

Dónde se puede conseguir este libro?
Está en las tiendas Huerto Azul en Villarrica y Pucón. En Viña del Mar, Panguipulli y Lican Ray en Botánica Gourmet y en los aeropuertos de Puerto Montt y Temuco. Pero quiero distribuirlo más, porque para que no fuera caro su valor unitario tuve que hacer muchos y yo quería que fuera un libro de fácil acceso, que lo pudieran comprar las personas porque creo que es bueno distribuir la naturaleza y nuestra zona. Incluso, si tu ves esto y te causa curiosidad saber acerca de la Araucanía y por qué Andina, de los Andes, las montañas, surge la idea de ir al lugar, etc.
No lo he sacado en formato digital, porque el sentido más grande es que tú lo puedas tener en tu mano y sin electricidad.

Si alguien quiere aprender contigo, ofreces algún tipo de taller o curso?
Hago salidas fotográficas de grupos entre 3 a 10 personas. Los grupos más pequeños permiten que sea algo más personalizado, se les enseña a componer la fotografía, a conocer el idioma de la luz con respecto a la cámara, a contar una historia y a permanecer en el lugar un rato, más que tomar la foto.
Vamos a distintos lugares en horas de luz específicas, bonitas y ahí enseño todo lo que pueda y sepa.
Me pueden contactar a través de la página horadelaluz.cl para cualquier cosa.ginko-28 ginko-30 ginko-34 ginko-17

Instagram @martini.fotografia

Facebook Martini Fotografía 

web www.horadelaluz.cl

Paula Fernández

Paula Fernández

Viajera, periodista, amante de la vida, la naturaleza, el deporte, la escalada y trato de permanecer en constante movimiento y aprendizaje.
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