Campamento invernal, la importancia de un buen equipo

campamento invernal

Sabemos que el invierno ya se ha ido en muchas partes del hemisferio sur, pero en el sur de Chile no es así, aún nos queda harto invierno y además tenemos de todo para pasarlo bien. Tenemos nieve en invierno para poder esquiar, randonear, hacer snowboard, o sólo disfrutar. También tenemos  lagos y ríos que hasta hoy corren libremente para que peces, aves, kayakistas y remadores en general, disfruten de su flujo desde la cordillera al mar.

El aire aquí es puro, sin embargo en invierno, el aire que se transforma en viento puede sorprendernos con su fuerza y su magnitud. Así mismo la nieve. Así mismo el agua, que comienza a rebalsar los ríos, como fue quizás alguna vez en la zona central.

Este invierno, aún tan marcado, es duro, sobre todo en la montaña. Los aficionados y amantes de la naturaleza, del deporte, del aire libre, saben que para seguir disfrutando de todo esto en invierno hay que poner mucho cuidado y atención en cada decisión que tomamos con respecto a, prácticamente, todo. Desde el material con el que está hecha nuestra ropa y accesorios, pasando por la cantidad de gorros, guantes y buff que vamos a necesitar, hasta donde vamos a poner la carpa si es que vamos a dormir a la intemperie. A su vez, por ejemplo, dónde poner la carpa conlleva una serie de otras consideraciones como la dirección del viento, el desnivel del terreno, la superficie, hacer un muro de nieve o no, poner plástico por dentro o por fuera del piso de la carpa, o quizás en el techo, qué peligros objetivos hay alrededor, podría caerme una avalancha? hay desprendimiento de rocas cerca? todo tiene que ser fríamente calculado. Fríamente, literal.

mocho choshuenco

Todas estas cosas anteriormente nombradas yo las sabía, en teoría. Claro, había acampado en invierno en el Sur de Chile, en Patagonia incluso, con condiciones de fuertes vientos, lluvia, nieve, etcétera, pero nunca imaginé que cuando los chicos de Antü Ríos y Montañas me invitaron a uno de sus campamentos invernales sobre los 2200 metros iba a poner a prueba, más que mis conocimientos, mi aceptación y la rapidez y efectividad de tomar decisiones, el equipo con el que contaba y como lo utilizaba.

El día que comenzamos la expedición era un hermoso día estilo primaveral. Hacía hasta calor, que poco agradecimos cuando tuvimos que caminar un par de kilómetros con unos varios kilos en nuestras espaldas, con comida suficiente para tres días de actividades, ropa de abrigo, ropa extra, cocinillas, equipo de montaña y nuestras cosas personales.

campamento invernal equipo

El tipo de mochila es esencial para no quedar con la espalda resentida. Una mochila especial para expedición de varios días tiene que ser, primero que todo amplia y segundo, pero no menos importante, cómoda. Acarrear alrededor de 20 kilos no es una tarea fácil ni que agradezca mucho nuestro cuerpo, por eso una mochila para este tipo de actividades debe ser entre 70 a 90 litros. Por ejemplo, una buena mochila sería la Deuter Trekking Act Lite que tiene capacidad hasta 85 litros, con un espacio especial para guardar tu saco de dormir, bolsillos laterales para tener acceso a lo que necesites rápidamente mientras vas caminando (como tu botella de agua) entre otras buenas características que la hacen una mochila ideal para ir de campamento por varios días. Como recomendación extra, si vas a estar en un terreno muy húmedo, donde llueve o hay nieve, es mejor si envuelves tu saco de dormir en una bolsa de nylon, solo para asegurarte de que a la noche tendrás un dormir seco y cómodo aunque todo lo demás esté mojado.

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Otro consejo para caminatas largas y pesadas es llevar bastones de trekking. Estos te ayudarán tanto en el equilibrio al momento de pasar por terrenos más complejos, así como apoyarán tus piernas, aliviando el peso en un 70% aproximadamente. Mejor aún si estos son regulables, ya que puedes llevarlos en tu mochila en caso de no necesitarlos más, como los Leki Terrano, que te permiten llegar más lejos y mucho más cómodo. Queremos cuidar tus rodillas y que el cansancio  no sea una excusa para no ir más lejos.

En esta ocasión, para aliviar peso yo no llevé mis bastones, pero fue un error del cual me arrepentí sobre todo en la bajada y espero que a nadie más le pase. Por esto: Lleva tus bastones!!

Luego de caminar un par de horas por el bosque llegamos a terreno más montañero con excelentes vistas hacia el glaciar Voipir, donde nos dirigíamos en esta oportunidad. No nos tocó viento, como es habitual al salir de un bosque, pero si nos tocó mucho sol, por lo que fue esencial el uso de algún gorro con visera  que cubre nuestra cara de los potentes rayos de sol, que se sienten aún más en la montaña. A pesar de ser invierno, no podemos olvidar que estas ventanas de buen clima acarrean también una importante radiación solar, siendo esencial el uso de lentes de sol. Karun tiene buenos lentes de sol hechos de material reciclado y que te protegen de estos rayos que muchas veces pueden ser dañinos.

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La caminata hasta el glaciar fue tranquila. Una vez alcanzado una planicie antes de empezar a subir más miramos nuestro entorno y decidimos donde sería el mejor lugar para acampar esa noche, para luego tener una excelente introducción a lo que sería la clase de progresión en glaciar y rescate en grietas que dictaría Escuela de los Volcanes.

Para armar el campamento tuvimos que aplanar el terreno con nieve y hacer un par de murallas con la misma, todo esto lo sabían muy bien los alumnos de Antu, a los que yo solo apañé. ayudando a palear y siguiendo sus instrucciones. Nuestra carpa quedó completamente plana, lo que me dio la seguridad de que sería una noche agradable.

Pero la montaña es la montaña y algo que todos sabemos es que es impredecible. Al momento de armar campamento, tuvimos dicha introducción donde aprendí a hacer un deadman  para rapelear en caso de tener que salir rápidamente de un lugar abandonando equipo.

escuela de los volc

El sol empezó a bajar y tuvimos las vistas más hermosas de la Araucanía, sin embargo el placer poco duró. Tuvimos alrededor de una hora de paz, antes de que la temperatura comenzara a bajar radicalmente y el viento empezara a soplar con todas sus fuerzas. Alcanzamos a comer algo y el viento comenzó a aumentar y aumentar cada vez más hasta que ya era insostenible andar afuera de la carpa.

Y aquí quiero enfatizar;

Para un campamento invernal el equipo para el frío es ESENCIAL! quizás nos gastemos un poco más de dinero pero lo vamos a agradecer cuando las temperaturas bajen a los muchos grados bajo cero y queramos vivir para contarlo. O quizás no nos vamos a morir pero el descanso es muy muy necesario para al otro día estar con toda la energía que meritan nuestros objetivos en la montaña, sino ¿qué sentido tendría quedarse durmiendo todo el día en una carpa porque en la noche no pudimos dormir? Creo que no es la idea y -perdón si me equivoco- nadie va a la montaña para quedarse adentro de la carpa teniendo tantos lugares por explorar.

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En fin, para campamentos invernales tenemos que tener claro que necesitaremos una carpa 4 estaciones como la Nemo Kunai que nos otorga la seguridad de que pasaremos una buena noche, pese a las condiciones externas, sean de lluvia, viento o nieve. Además, el saco de dormir será nuestro mejor compañero si el frío es inaguantable. Un saco de dormir para -10 o -15 zona de confort será suficiente. Y si no lo es, entonces con un liner quedaremos asegurad@s. Y no olvidemos la colchoneta, que será la responsable de separarnos del frío del suelo.

Debo decir que esa noche no fue lo que esperábamos y nuestro equipo no era el que aquí recomiendo. Al contrario, nuestra carpa (que no era 4 estaciones) no resistió el viento y se rajó, provocando que la nieve se introdujera y nos cubriera casi por completo. A media noche nos despertamos para sacar un poco de adentro, pero no fue suficiente, ya que este ejercicio se mantuvo durante toda la noche, a pesar de nuestros nefastos intentos por intentar solucionar esta incontrolable situación. Pasé mucho frío y dormí más mojada que nunca. Bueno, decir que dormí es muchísimo, ya que me mantuve en estado de vigilia sin poder conciliar un sueño reparador. En la mañana el viento seguía y estábamos atrapados bajo la nieve que se había calado por todas partes. Aún tenía mucho frío y mis manos y pies estaban congelados. Congelados literalmente: blancos y sin vida. Empecé a frotarlos y a guardarlos entre mis piernas para ver si reaccionaban y comencé a sentirme mal, tenía nauseas y no quería comer. Lucas, mi cordada insistió en que comiera, muy amorosamente me hizo un pan con palta que comencé a masticar de a poco, y empecé a sentirme mejor, un poco mejor. Ahí me di cuenta de la importancia del equipo y supe que tenía que escribir al respecto para que a nadie le pasara esto, es una sensación muy mala, y espero que nunca me vuelva a pasar. Pienso que ya aprendí que no vale la pena ahorrarse unos pesos y comprar cualquier cosa cuando está en juego tu integridad física.

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Bueno, pero pudimos salir de esta situación y estamos vivos. El resto de los días fue increíble. Aprendimos muchísimo, no solo en las clases, sino también de la misma montaña, que nos recuerda una y otra vez que estamos vivos y que debemos agradecerlo. Hoy, tenemos la suerte de contar con los inventos del hombre que cada vez nos permiten disfrutar de mejor manera de estas condiciones tan alejadas a lo que conocemos como confort, pero si tenemos las herramientas, los conocimientos y las ganas, entonces todo debería estar a nuestro favor.

Por último, tómalo como un consejo que es mejor aprender de los errores de los otros y aquí te comparto los míos para que a ti no te sucedan.

Paula Fernández

Paula Fernández

Viajera, periodista, amante de la vida, la naturaleza, el deporte, la escalada y de permanecer en constante movimiento y aprendizaje.
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