Con granitos de arena se construyen castillos

image 21

Han pasado bastantes años desde que decidí convertirme en más que un visitante de los lugares que elegía para pasar mis vacaciones o temporadas en busca de nuevas rocas y momentos. Siempre creí que los lugares a los que iba eran tan míos como de la gente que vivía ahí por años, ya que todos somos parte de un único mundo, donde las fronteras no son más que algo creado por el ser humano egoísta y posesivo.
Existe en mí un gran respeto por quienes han echado raíces en esos lugares, por sus antepasados, la gente del presente y por quienes vendrían en su futuro, porque su devoción y cariño por estos espacios los han hecho lugares muy cómodos cuando decidimos visitarlos. Por esto debemos respetarlos y estar infinitamente agradecidos. Siempre me considere un curioso. Desde mis comienzos en este deporte, cada vez que llegaba a un sector de escalada me preguntaba quién habrá equipado estas rutas, o a quien debo agradecer por el sendero por el cual camino. Estas preguntas creaban en mí una frase que se repetiría por siempre: “que granito de arena puedo dar yo a este lugar, para que se siga convirtiendo en un gran castillo de arena”.Cuando llegamos a nuevos sectores con un sinfín de rutas equipadas donde solo debemos sacar nuestro equipo y escalar, donde los senderos ya han sido demarcados o existen planes de manejo para que tú solo sigas las normas, cuando todas las rutas ya están graduadas y las guías de escalada están a tu disposición con todo la información necesaria para hacerte la pega fácil, puedes ver fácilmente que en este lugar existe el denominado kung-fu, el kung-fu de mucha gente.

A su vez, existe un sinfín de gente que vive aledaña a estas zonas que indirectamente se asocian a la escalada, que hacen del pueblo donde dormimos, sus hostales, restaurantes, colegios y calles un lugar mágico para nuestra estadía. Al sentir y vivir esto es cuando me pregunto como puede mi esencia regar esta plantita que está tan bien cuidada en este rinconcito del mundo. Desde esta perspectiva, ya sea para la escalada o para un simple viaje, decidí aportar en cualquier lugar donde iba. Al comienzo investigaba de las rutas y sus creadores, y siempre les agradecí cuando me los cruzaba. Luego aprendí de un maestro que me puso el universo en frente y, gracias a sus enseñanzas, cada vez que fui a escalar a un sector iban en mi mochila mi taladro y chapas. Sin importar lo cansado que estaba, o lo cansado que quedaría para escalar al día siguiente, me colgaba y dejaba mi arte plasmado en esas rocas. Sin saberlo en ese momento, también estaba haciendo un aporte importante para la comunidad de escalada, que en esos momentos era bastante pequeña.

He cargado mi taladro por diversos lugares del mundo, con la simple idea de devolverle la mano a quienes la dieron una vez sin esperar nada a cambio. Qué fácil que es ser ese aporte que te gustaría que todos sean, o que el sector que equipaste sea altamente visitado, aún que sea en un sector de la India al que quizás nunca volverás a visitar. Cuando dejas energía, esta estará por siempre en esos aires.Image-4 Image
Como estas, hay infinitas maneras: recoger los papeles mientras caminas por un sendero, apretar una chapa si la ves suelta, poner un cartel si ves que hay algún nido en la ruta que acabas de escalar, invitar a escalar en top a alguien que ves mirando, preguntar a la gente local en que podríamos ayudar en nuestra estadía… Con cada una de ellas puedes dejar tu granito en ese lugar. Por muy invisible que sea, uno más uno ayudará a levantar un castillo. Mucha de la gente que vive junto a los sectores de escalada quizás nunca ha tenido la oportunidad de disfrutar de estas rocas como la hacen sus visitantes, y más aun, quizás nadie los ha invitado a conocer la hermosa disciplina que tienen para practicar en el patio de sus casas. Que poco costaría mostrarles este camino y darles una herramienta para modificar sus destinos. Cuántos días de  descanso tenemos en nuestros viajes, cuánto tiempo muerto existe entre escalada y escalada que podría ser bien utilizado. Que fácil que suena ir a una escuela local, hablar con un profesor, motivar a los niños y llevarlos a escalar. Un día, ¡solo uno ! Qué fácil que suena ir dos días también, o tres. Si todos fuéramos conscientes de que un día tuyo puede cambiarle todos los días de su vida a otro ser humano, otro gallo cantaría.

Igual de fácil es dormir en un lugar local y comer local, comprar nuestros alimentos a emprendedores locales en vez de parar en un supermercado, dar nuestros ingresos a quienes han echo de ese lugar lo que es hoy. Es fácil ser respetuoso con la gente al pasar -decir hola, buenos días, una sonrisa-, enseñar la importancia de la limpieza de zonas naturales y ponerlo en práctica, preguntarte qué podría necesitar la gente del lugar a donde voy a escalar. Da igual cuál sea tu pasión o la disciplina que practiques , siempre, pero siempre, hay una manera de dejar un aporte. Busquemos en nuestros corazones, pues muchas veces lo esencial  es invisible a lo ojos.Image-8

Seamos conscientes de si nuestros actos suman, restan o no hacen nada, y en base a eso meditemos. De alguna manera, el camino de la bondad y el amor parece difícil y pareciera que habría que disponer de mucho tiempo y energía para complacerlo, de días menos de escalada, de entrenamientos, de encadenes y de éxitos. Pero cuando cambiemos en nuestra mente al hecho de que el éxito es colectivo y no personal, todo cobrará sentido: es más lindo escuchar miles de cadenas sonar, que solo una. Seamos el cambio que queremos ver en el mundo  y recordemos siempre que, granito tras granito, castillos sólidos se irán creando.image 30image 31 image 22

Columna escrita para la revista HD Sports  Por Lucho Birkner

Wknd Crew