Conguillio lacustre

Parque nacional conguillio

Hace tiempo que estaba motivada con conocer el Parque Nacional Conguillío. Muchos me lo recomendaban por su inmensa hermosura y sus bosques de Araucarias, pero lo que más me llamaba la atención era que aquí se encontraba la “Araucaria Madre”, una viejecita de 1800 años aproximadamente, que por su ancho y altura impresionaban a quienes se aventuraban por el sendero de “Los Carpinteros”.

Para llegar al Parque Nacional tuvimos que ir a Temuco, donde nos vimos enfrentados a dos opciones: entrar por la localidad Melipeuco o por Curacautín. Como nuestro objetivo era llegar a la Araucaria Madre lo antes posible, elegimos el camino más cercano a ella -vía Curacautín-, pese a que sabíamos que por ahí pasaban menos automóviles que nos podían aventar – no hay locomoción hasta el parque mismo-, con toda la fe salimos un poco tarde pero de todas maneras con mucho ánimo y entusiasmo. Al fin conocería a esa Araucaria de la que tanto me habían hablado. Sin problemas y sin largas esperas nos fueron tomando hasta llevarnos a la entrada del Parque, donde luego de poco rato de caminata llegamos a la primera de las muchas fuentes de agua que encontraríamos: la laguna Captren. Esta laguna, además de hermosa, es un lugar ideal para comenzar cualquier travesía. Muchos llegan en auto, puesto que el camino lo permite, siendo la puerta de entrada del parque desde este sector. Este lugar lo elegimos para comer, con una vista espectacular y una temperatura perfecta que oscilaba entre el calor del sol y el viento fresco que movía las nubes que intermitentemente lo cubrían. Luego de reponer energías, nos dirigimos hacia la Araucaria Madre, por un sendero en muy buen estado y casi sin dificultades. Oímos distintas aves endémicas como Chucaos y carpinteros, incluso un confundido 7 colores chocó contra mi compañero, pero no le pasó nada. Nos rodeaban coihues y araucarias de gran envergadura y a nuestra altura nos encontrábamos entre Astromelias silvestres gran parte del camino. Al llegar a la araucaria madre me impresioné, pero no tanto como pensé que sería. Yo me imaginé quizás que sería mucho más grande, es hermosa e imponente, sí, pero creo que estando en un bosque tan antiguo lleno de coihues casi tan altos como ella, o no logré calcular bien la verdadera dimensión del ancestral árbol o simplemente me había hecho demasiadas expectativas. Nos quedamos un momento allí, donde sacamos unas cuantas fotos y continuamos nuestro viaje hacia el interior del parque. Ahora que habíamos cumplido el objetivo ya no teníamos un destino claro, así que hicimos lo que mejor sabemos hacer: Caminar hacia adelante por parajes hermosos, sin saber mucho a dónde queremos ir.

Parque nacional conguillio

Bueno, en realidad si teníamos una noción de dónde queríamos ir ya que yo sabía que un primo estaba trabajando como barman en algún lugar del parque, pero no tenía idea en qué lugar específico. Guiados sólo por el amor a la aventura, llegamos hasta la segunda fuente de agua que conocía en aquel lugar: El Lago Conguillío. Llegamos a él al atardecer, cuando los colores naranjos y rojizos se reflejaban en la cordillera que nos rodeaba, y cuando el Volcán Llaima era una silueta imponente e iluminada, con una que otra nube que lo acompañaba. Allí mismo encontramos a mi primo, comimos algo y luego compartimos con él. Nos comentó que al otro día haría el trekking hacia el mirador de Sierra Nevada, así que sin dudarlo nos apuntamos en la travesía, la cual partiría a las 6 am.  El amanecer nos pilló camino a nuestro objetivo, por lo que los colores de los cuales fuimos espectadores no tienen descripción escritural. Caminamos unas tres horas a buen paso, parando en los distintos miradores que tiene el trayecto, maravillándonos cada vez más con lo que se presentaba ante nuestros ojos: Lago Conguillío y su gran belleza, bosques infinitos de Araucarias, cascadas, cumbres. De regreso al gran lago conguillío, un poco acalorados, nos fuimos refrescar en él. Aquí también se pueden arrendar Kayaks y otros servicios turísticos para los más aventureros, por lo que el aburrimiento queda fuera del léxico de este spot. Así de corto fue nuestro viaje “programado” al Conguillío. Debíamos volver a Pucón a trabajar, por lo que mientras caminábamos de regreso nos fuimos haciendo dedo hacia la salida de Melipeuco, donde al comienzo nos tomó una pareja que iba precisamente a ese poblado, pero que primero haría el recorrido de los lagos y lagunas, por lo que conocimos dos más de las que teníamos planeado: Laguna Arcoíris y Laguna Verde. La primera tiene un color azul o verde turquesa impresionante, que a veces cambia de color, según desde donde se la mire o según si el día está nublado o no, este fenómeno es producto a que la laguna se formó cuando hizo erupción el volcán Pichillaima y el agua se encajonó sobre un bosque el cual quedó hundido y hoy se puede ver debajo. La segunda, una laguna con hermosas playas aptas para el baño, rodeada de impresionantes montañas que te dejan impactado y confundido al no saber si sigues en el sur de Chile o en algún otro país con cumbres de esa calaña. Todo este paseo me sirvió para apreciar el PN Conguillío más allá de su araucaria madre o de sus bosques mixtos de coihues y araucarias, o la enorme cantidad de aves con las que te topas en los diferentes caminos (vimos una bandada de 5 cóndores volando sobre nosotros en la laguna arcoíris), sino que te permite ver lagos y lagunas de belleza y procedencia nuevas y versátiles, impregnando el lugar de historia, de vida, de dinamismo y de mucha energía, Conguillío es la representación de la zona lacustre de la auraucanía, por lo que recomiendo hacer un tour exclusivamente por todos sus lagos y lagunas. Puro Newen.Parque nacional conguillio Parque nacional conguillio

 

Paula Fernández

Viajera, periodista, amante de la vida, la naturaleza, el deporte, la escalada y de permanecer en constante movimiento y aprendizaje.
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