Consejos para evitar el virus hanta en tu próxima excursión

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Para la gran mayoría de los chilenos, la llegada del verano significa que se vienen las vacaciones. Y, entre ellos, un gran porcentaje parte a sectores precordilleranos, bosques, lagos y ríos, campings y cabañas. En este contexto, no está de más advertir acerca del peligroso virus hanta.  

OJO CON ESTE ROEDOR

El ratón “de cola larga” (Oligorizomys longicaudatus) no mide más de 8 cm y se distribuye a lo largo de Chile y Argentina por debajo de los 2.000 msnm. Suele habitar en sectores precordilleranos, cerca de las fuentes de agua (ríos y lagos), usualmente entre la Región Metropolitana y la XI° Región, en el caso de Chile. Se alimenta de frutos, semillas, insectos, hongos, reptiles y también se ve atraído por la basura que deja la gente. Debido a que puede ser portador del virus hanta, conviene no entrar en contacto directo con este ratón y tampoco con sus fecas, su orina o saliva. El síndrome pulmonar por hantavirus es una enfermedad infecciosa muy grave, que puede resultar mortal. Por eso, conviene tomar algunas precauciones.

EN AMBIENTES CERRADOS

El virus hanta se contrae al inhalar el aire contaminado por el ratón de cola larga. Por lo tanto, si va a ocupar una cabaña, lo primero es ventilar cada habitación y fijarse, en simultáneo, en que el ratón no haya dejado sus deposiciones por ahí. El virus hanta no resiste los rayos del sol; por eso, abra las cortinas y deje que el viento fresco limpie esos ambientes cerrados. Y esto incluye, desde luego, ventilar al menos por 30 minutos todos los clósets y armarios o muebles de todo tipo, la ropa y los utensilios en las cocinas, etc. Del mismo modo, si entra a una bodega, galpón, granero o un taller, ojo con las herramientas que llevan ahí mucho tiempo sin limpieza y/o uso. Si toca algo, no se rasque los ojos, la boca o la nariz. Para estos casos, conviene usar mascarilla, guantes y elementos desinfectantes.

AL AIRE LIBRE

El viento y el sol son los peores enemigos del hantavirus, por lo que en ambientes abiertos no debiera haber ningún problema. Sin embargo, el sur de Chile abunda en ambientes oscuros y húmedos, producto de la selva valdiviana, los roqueríos de las cordilleras y el relieve que originan los cursos de agua. Por eso, ojo con la jungla enmarañada, los pantanos y las pircas de roca o madera (los lugares sombríos). Los niños son aquí los que más peligro corren, dada su escasa altura y proximidad con el suelo (y su mayor probabilidad de inhalar las partículas contaminadas). Por eso, si va a frecuentar un arque, la primera recomendación es no salirse del sendero: transite por los espacios abiertos y frecuentados por otras personas. El flujo de visitantes ahuyenta al ratón y sus pisadas permiten que el aire infectado se disperse.

En segundo lugar, evite los matorrales (por ejemplo, de zarzamora, por muy apetitosas que se vean esas moras) y, sobre todo, la quila o el colihue (el “bambú chileno-argentino”, podríamos decir). La quila es muy abundantes en el sur de Chile y es ahí donde los ratones hacen sus nidos, donde buscan alimento (por la gran abundancia de semillas) y donde, también, defecan y orinan. Entonces: hágales el quite, especialmente en la época de su floración.

 SI ACAMPA

Busque un lugar donde no se hayan reportado casos de virus hanta. También ubique su carpa lejos de leñeras, pircas, matorrales, cursos de agua y zonas de desperdicios o basura. En zonas de potencial riesgo, no vivaquee, sino que use carpas con piso. Además, siempre hay que mantener la limpieza y las condiciones higiénicas. Los alimentos dejados a la intemperie se pueden contaminar con heces, orina o saliva de un ratón infectado; por eso, siempre déjelos en recipientes cerrados, con tapa, y no deje ni siquiera migas desparramadas sobre las mesas o en las cercanías de su carpa. Luego de comer, lave de inmediato todos los utensilios. El agua también podría estar contaminada, por lo que sugerimos ingerir agua hervida o embotellada. En paralelo, hay que ser precavido con la basura y no dejarla a ras de suelo o al alcance de los ratones (y otros animales). También las letrinas o baños deben estar en buenas condiciones.

EN CASO DE INFECCIÓN

El periodo de incubación puede ser muy largo: en ocasiones, se prolonga por más de un mes. Los síntomas aparecen incluso 45 días después del contagio y son semejantes a los de una gripe: fiebre alta (superior a los 38° C), dolor de cabeza y muscular, escalofríos, náuseas, vómitos y dificultad respiratoria. Si presenta estas dolencias, debe acudir inmediatamente a un centro médico, pues la enfermedad agrava rápidamente.

Ilustración por Francisca Sofía Hernández Busse

Francisca Hernández

Francisca Hernández

Doctora en Filosofía UC. Casada y madre de 2 hijos pequeños. Deportista desde muy joven, dedicada en los últimos años al running, trail, trekking y montañismo, aventuras que disfruta con sus amigos y familia.
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