Dibujando naturaleza. Una combinación de cuerpo y espíritu.

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Exploración y Registros

Los antiguos exploradores solían llevar siempre un cuadernillo para tomar notas y estampar alguna impresión de sus viajes. Baste pensar en Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin (1836), que compila sus recuerdos a borde del H.M.S Beagle en su recorrido por Australia, América del Sur y las Islas Galápagos. Pero, como se suele decir, una imagen vale más que mil palabras. Así apareció también el dibujo como una forma de registrar las experiencias. Durante décadas, los bosquejos fueron también los andamios de la investigación científica, como en el caso del mismo Darwin (piénsese, por ejemplo, en su ilustración que retrata la evolución de los picos de los pinzones que encontró en Galápagos).Pinzones-de-DarwinAlexander von Humboldt fue otro viajero fascinante. En 1802, alcanzó incluso la cima del Chimborazo (6.282msnm), volcán que queda en los andes ecuatorianos y que, en ese entonces, se consideraba el punto más alto de la tierra. Con cuidado, el naturalista se dedicó a registrar cada planta que le salía al encuentro mientras escalaba el macizo. 200 años después, sus notas y dibujos nos sirven para dimensionar los efectos del calentamiento global, porque la comparación con los registros tomados por el alemán no sólo da cuenta del cambio que han sufrido las especies vegetales, sino también, del retroceso de la nieve, lo que a su vez determina una nueva distribución espacial de esos vegetales y los correspondientes animales que dependen de ellos. Las ilustraciones de Humboldt, pensadas para su Ensayo de la geografía de las plantas, se constituyen así como fuentes para la investigación científica, porque registran las condiciones climatológicas, físicas y ecológicas de la región en una determinada fracción de tiempo.Dibujo-de-Humboldt-sobre-el-Chimborazo-y-distribucion-de-plantasOtro gran naturalista y pintor fue Claudio Gay, contratado por el Gobierno de Chile en 1830 para estudiar la historia natural del país, recopilar información y proporcionar un catastro al Estado. Gay viajó desde Atacama hasta la isla de Chiloé, pasando también por el archipiélago Juan Fernández. El resultado de poco más de una década viajando por Chile se cristalizó en una obra de 28 volúmenes, los que abarcan tópicos como historia, botánica, zoología, agricultura nacional y atlas de imágenes.Grabado-de-Claudio-Gay

Cuerpo y Espíritu

En estos tres casos (Darwin, Humoldt y Gay), observamos dos elementos que van al unísono, en armonía: por un lado, la capacidad de desplazamiento, el llamado a la acción, a recorrer y desenvolverse en el mundo. Por otro lado, un espíritu valiente y aguerrido, presto a hacer frente a las dificultades, en la búsqueda por satisfacer las ansias por el conocimiento. La exploración es eso: combinar cuerpo y espíritu, deporte y motivación, acción y actitud. Las notas y los dibujos no son sino una constancia de todo aquello: allí, los trazos y las palabras plasman la belleza intrínseca de la naturaleza y dejan entrever el amor que siente su autor por ella.

Sin duda, estos casos de vida resultan ejemplares e inspiradores. Por eso, pruébelo también usted. No es necesario ser un naturalista eximio para experimentar esto. Cualquiera puede documentar lo que vio y vivió. Basta con tomar un lápiz y marcar las experiencias del día. Que el instrumento se vuelva una extensión del espíritu y las vivencias fluyan a la hoja, al trozo de papel. Años después, puede que vuelva a ver sus cuadros y hasta se sorprenda: los dibujos marcan, por así decirlo, el “nivel del agua” que su autor tenía en ese momento. Pues no sólo se trata de registrar el paisaje externo a uno, sino que el arte documenta, también, cómo uno mismo vivió eso que plasmó. Al retratar las impresiones, se trata de modo eminente de sus impresiones, siempre personalísimas, siempre delatoras de alguna visión de mundo, de cierto nivel de madurez y ciertas categorías de comprensión. Así, la naturaleza se abre también como una y múltiple: no sólo es eso allá afuera, objeto de mi admiración y mi estudio, sino también el modo en que yo la experimento.

Casos Concretos

Mi hermana Victoria Isabel Hernández Busse es una joven amante de la naturaleza. En los últimos años se ha dedicado a explicitar este amor a través del arte. Ella lleva un determinado registro de sus obras, mostrando siempre su evolución. Su técnica es muy beneficiosa, pues permite ir notando las mejoras sucesivas. Dado que dibujar es un ejercicio —y todo hábito, en la medida en que se sostiene en el tiempo, consolida y asienta las propias capacidades— se va mejorando a medida en que más se practique.Evolucion-elefante carnero-evolucionInspirándome en mi hermana, también me he aventurado a plasmar mis experiencias en ambientes naturales. Por ejemplo, mi primer ascenso al Cerro Pintor fue muy significativo para mí, por lo que también traté de retratar su belleza, captar algo de su atractivo y efecto embelesador.

En efecto, uno pinta lo que a uno le resulta significativo, lo que de algún modo atañe, incumbe y apela al interior. En definitiva, tú pintas lo que te remece. Otro ejemplo: en 2010, acordamos con mi entonces mejor amigo viajar a la ciudadela inca de Machu Picchu, Perú. No sólo quedamos fascinados con la exuberancia de la selva que rodea el río Urubamba y las ruinas legendarias. También pasó algo muy importante: nos comprometimos como pareja. Sí, ahí, junto al reloj de sol, decidimos casarnos. La experiencia fue tan cautivadora, en todo sentido, que tan pronto regresé, sentí la necesidad de cristalizar el entramado de sensaciones, emociones e imágenes eléctricas que volaban por mi cabeza. El resultado fue un cuadro al óleo que aún hoy decora el living de nuestro hogar. De tanto en tanto, me detengo a mirarlo —no porque considere que sea el mejor cuadro del mundo, por ningún motivo— sino porque esa tela va más allá de una mera mezcla de tonos y texturas. De algún modo, expresa nuestras ansias por recorrer y conocer y, por otro lado, el inicio de nuestra vida ya consolidada, ya comprometida: en ese momento, pasamos a ser familia.
En todo cuadro hay una cierta profundidad oculta. La invitación queda hecha a explorar, para luego plasmar todo aquello. Vale la pena.Mi-cuadro-Francisca-de-Machu-Picchu Yo-Francisca-Dibujando-El-Pintor

Francisca Hernández

Francisca Hernández

Cursando la fase final del programa de Doctorado en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Casada y madre de 2 hijos pequeños. Deportista desde muy joven, se ha dedicado en los últimos años al running, trail, trekking y montañismo, aventuras que disfruta con sus amigos y su familia.
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