El rostro de Campo de Hielo Norte: los remanentes de un mundo pre-histórico

Campo de Hielo Norte

Una de las rutas para ingresar a la masa de hielo más grande cercana al ecuador terrestre es el Glaciar Exploradores, apenas unos 52 km distante de Puerto Río Tranquilo y el Lago General Carrera, en la XI Región de Chile. Es decir, partiendo desde este pueblo, en un sólo día puede ir, conocer y tocar un trozo de Campo de Hielo Norte. 

Desde Puerto Río Tranquilo

El Lago General Carrera (para los chilenos) o Lago Buenos Aires (para los argentinos) está rodeado por enormes morrenas que se elevan hasta unos 500 m sobre el nivel actual del agua, lo que denota un pasado pre-histórico particular: alguna vez, aquí hubo mucho, mucho hielo. Son estas huellas milenarias las que queríamos seguir en esta ocasión.  
El punto de partida de nuestra aventura fue un pueblo apacible de apenas 420 habitantes ubicado a unos 220 km de Coyhaique, en la ribera oeste de este lago, el más grande y probablemente también el más profundo de la Patagonia, con sus 1.840 km2 de superficie. Cuando lo visitamos, claramente también prestamos atención al principal atractivo turístico de la zona: esas estructuras rocosas comúnmente conocidas como las cuevas, la capilla y la catedral de mármol (¡ojo que no son todas lo mismo!). Nosotros contratamos un bote desde Puerto Río Tranquilo, pero también es posible acercarse en kayak a estas maravillas naturales. Eso sí, hay que recordar que se trata de un lago traicionero (en general, todo lago lo es: de la nada pueden levantarse fuertes oleajes y uno nunca sabe por dónde circulan las corrientes bajo la superficie). Como nuestro lector podrá recordar, el ecologista Douglas Tompkins se accidentó aquí en 2015, mientras recorría las costas en kayak, falleciendo de hipotermia en última instancia. Por eso, el primer llamado es a mantener siempre la debida precaución. Aunque el lago modera la dureza del clima austral, de todas formas se trata de un ambiente frío y lluvioso. El viento sopla fuerte y usted puede hallar las cuatro estaciones del año condensadas en un solo día.Capilla-de-Marmol-y-Kayak-2
Luego partimos en un vehículo 4×4 desde Puerto Río Tranquilo hacia Bahía Exploradores, en dirección poniente. Recientemente terminaron las obras de construcción, lo que posibilita un acceso directo al Estero Elefantes, que conecta con el famoso Glaciar San Rafael. Antes, las navegaciones sólo podían partir desde el distante Puerto Chacabuco o desde puertos ubicados aún más al norte (como la ruta que hace el crucero Skorpios II desde Puerto Montt). En cambio, ahora que se logró una mayor conectividad, también están proliferando paquetes turísticos por esta vía. Se trata de un camino bien hecho, rodeado por vegetación exuberante y frondosa. Si va en primavera o verano, le tocarán paisajes con muchas flores. A los costados, las montañas se alzan imponentes, con sus ventisqueros colgantes. El contraste de colores —hielo azulado, por un lado, y bosques siempreverdes, por el otro— ofrece un espectáculo único.  Ventisqueros-2Al final de esta ruta se encuentra también el predio litoral que el Ministerio de Bienes Nacionales ha entregado en concesión a la Pontificia Universidad Católica de Chile para llevar a cabo labores de investigación, educación y conservación. Así, no sólo se ha abierto una vía para el turismo sustentable, sino también para el monitoreo y el estudio de la geografía, la vida animal (huemules, cisnes de cuello negro, pudúes, etc.) y vegetal (nalcas, lengas, coigües, cepas, mañíos, notros y cipreses de las Guaitecas) que abunda en esta zona.

AGUA POR DOQUIER

A medida que uno se acerca al acceso al Campo de Hielo Norte, todo se pone más frío y líquido: el mundo parece derretirse, porque tras cada vuelta del camino aparece una cascada o un arroyo. En efecto, las precipitaciones anuales bordean los 5.000 mm al año. El Campo de Hielo —formado durante la última glaciación que acabó hace unos 10.000 años— es también una reserva de agua potable para el futuro.Cascadas2-2A una hora y media (o dos) de viaje aparece, en este contexto, el pequeño Lago Bayo, formado por los distintos drenajes de estas masas en derretimiento. Sorprenden las mezclas de sedimentos y sus playas de arena fina y clara. ¡Si no hiciera tanto frío, me habrían dado ganas de echar una toalla para tomar algo de sol!
Poco después de pasar el puente del río Deshielo, hallamos un estacionamiento y unas construcciones: el Centro de Visitantes, un refugio, baños y casetas para guías y guardaparques. Es en este punto donde tienen que equiparse aquellos que han contratado un paquete de caminata en hielo con los prestadores de servicios turísticos autorizados o los que quieran divertirse haciendo canopy o cabalgatas (para todo ello hay que reservar con anticipación en www.elpuesto.cl). Por otro lado, no hay que olvidar que la totalidad del Campo de Hielo Norte está protegido por el Parque Nacional Laguna San Rafael, por lo que cualquier incursión exige una previa conversación con Conaf. Pero si usted sólo quiere aproximarse al Campo de Hielo y atisbar su inmensidad, puede cancelar $4.000 y recorrer un sendero de aproximadamente 1 km que conduce a un mirador espectacular. La última parte se pone empinada, puesto que se asciende una morrena: así se gana altura para obtener una vista panorámica.Content-banner-INVIERNOCaminata-en-hielo-2Desde allí, con el Lago Bayo a sus espaldas y la vasta extensión de hielo por delante, también puede que logre divisar —a lo lejos y con un día despejado— el Monte San Valentín, cerro que con sus 4.058 msnm se erige como el más alto de la Patagonia. El Glaciar Exploradores es una lengua que baja, precisamente, de esta montaña por un trayecto de unos 23 km y ocasiona grandes perturbaciones en el paisaje, puesto que sus avances y retrocesos remueven año a año muchas rocas, árboles y toneladas de tierra.
Si bien el Glaciar Exploradores se ha mantenido más estable que otras masas de hielo milenarias, tiene los días contados. El calentamiento global no se detiene. Si quiere ver el rostro de lo que se remonta a tiempos inmemoriales —un trozo de pre-historia—, éste es el lugar indicado… mientras aún exista.

Francisca Hernández

Francisca Hernández

Cursando la fase final del programa de Doctorado en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Casada y madre de 2 hijos pequeños. Deportista desde muy joven, se ha dedicado en los últimos años al running, trail, trekking y montañismo, aventuras que disfruta con sus amigos y su familia.
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