La vida es una montaña que tiene hambre de ser desafiada

parque escuela kaiken

Un viaje que nació sin un plan, con la motivación simple de escaparse y que juntó personajes conocidos con desconocidos. Diez días internados en la patagonia pura, rodeados de paisajes inexplicables que incitan a un ritmo de vida disruptivo.Comenzó en Coyhaique en busca del Morro, un campo a orillas del río perteneciente a la Fundación Mustakis. Un campo con hambre de ser explorado y con potenciales para desarrollar experiencias trascendentales entre personas y el bosque siempre verde. Fueron días marcados por el subsistir en torno a la cocina y el proceso matutino de la preparación de un desayuno. Harina, agua, sal y huevos era lo necesario para convocar reuniones en torno al fuego que abrían el ser de cada integrante de la mesa. Tardes de caminatas sin destino, mate y vino a orillas del río en estado de contemplación junto a noches de dados interminables, completaron una experiencia de cuatro días en el Morro. Del cual tenemos su conquista pendiente para una próxima vez.parque escuela kaikenreportaje nico-8
El viaje continuó sin desconocidos y con un cambio de altura que transformó el paisaje presente. El bosque siempre verde quedó abajo, dando espacio al silencio de una lenga sin hoja, al pasto bajo la nieve y a peces atrapados por el hielo. Una mochila con provisiones y abrigo para unos días, dieron el puntapié a una caminata sobre la nieve, con el Parque Escuela Kaiken como primer destino. Una breve visita al héroe gaucho de la Laguna las Quemas mereció una parada indiscutida. Compartir un mate al fuego bajo un cielo despejado recargó energías desgastadas en otro camino. Atardecer en Kaiken inmerso en el silencio invernal del bosque fueron necesarios para despertar el hambre por explorar. Un trío de cumbres se asomaban a lo lejos con soberbia y prepotencia, tenían ganas de ser desafiadas. Los conocidos no dudaron y el capitán al mando entregó las indicaciones para tomar el desafío a la mañana entrante. Harina, sal, vino y mate fueron parte esencial de las raciones que nos acompañarían en esta aventura.
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Primer indicio de luz y música de mujeres buena onda dieron la señal al llamado de la cumbre. El Sol se asomaba y la nieve ya mojaba los zapatos, dos horas bastaron para alcanzar los pies de la montaña y una pausa era necesaria. La montaña nos explica cómo funciona nuestra vida, primero despierta el hambre de la conquista y el desafío. Nos incita a juntar herramientas y equipos necesarios para enfrentar la adversidad, nos reúne con personas en busca de una mismo objetivos y motivaciones distintas que juntas colaboran para que todos lleguemos de la mejor forma, nos causa sufrimientos y alegrías, pero sobre todo apela a nuestro ser interior sacándolo de su zona de confort. Subir una montaña en grupo requiere de una preocupación personal para ser un aporte al grupo y al mismo tiempo un grupo que colabore por las intenciones de todos. Un guía, un semi experimentado y un novato son necesarios para equilibrar el ritmo sobre el camino y tomar decisiones que trascienden a solo uno mismo. Caminar sin perder la esperanza y siempre buscando dar un paso que se pueda devolver. La vida es así, una montaña que tiene hambre de ser desafiada y todos tienen la suya, es esa montaña la que en la cima se siente. Y para eso hay que buscarla, probar y seguir buscando la cumbre con un hambre insaciable y siempre a pie. Y así el festín de la cumbre se disfruta más.

Una vez abajo, el resto es historia…
Fotos por Cristián Fernándezparque escuela kaiken parque escuela kaiken

Nicolas Forti