Octavia Viajando: Perseguir tus sueños sin mandar el resto a volar

Kombi Octavia Viajando

Victoria Ansaldo es una chica viñamarina de 23 años, que siempre se vió atraída por la cultura de los 60 y los ideales que esta época representaba, como la pacificidad, el cuidado y respeto al medio ambiente y el rechazo al consumismo. Victoria o “la Vis” como le dicen sus cercanos quería rescatar estos ideales y halló la manera de hacerlo a través de la icónica kombi, a la cual bautizó como “Octavia”. Juntas viajan por Chile transmitiendo un mensaje de paz y de conexión con la naturaleza, llamando la atención de la gente que vive en la ciudad y que dice no tener tiempo para, básicamente, nada. Victoria, estudiante de Ingeniería Civil Industrial en su último año, solo sueña con seguir compartiendo viajes y experiencia en Octavia, la kombi que acondicionó como su casa. Luego de su primer viaje largo que duró un mes y medio, nos cuenta cómo ha sido todo el proceso.

¿Qué o quién te inspiró a comprarte una kombi y transformarla en tu compañero de viaje?

El sueño de tener mi kombi y viajar en ella empezó desde muy chica, desde que supe de la existencia de las casas rodantes que me llamó mucho la atención el hecho de poder conocer el mundo sobre 4 ruedas sin tener los días contados para conocer un lugar, al viajar en una van puedes quedarte los días que estimes necesario para luego irte cuando ya lo creas conveniente. Esto sumado a que siempre he tenido cierta atracción por los autos antiguos y la historia en sí, es como llegué a soñar con una kombi. La Kombi Volkswagen es un vehículo clásico de la época hippie, movimiento que se manifestaba contra la cultura consumista de los años 60, promoviendo el pacifismo y la preocupación por el medio ambiente. Desde que estaba en el colegio desarrollé un pensamiento crítico hacia ese segmento de la sociedad egoísta que existe en la actualidad, como por ejemplo el abuso de animales para uso turístico, la producción de objetos y alimentos a gran escala, y que luego se derrochan y, por último, el miedo a caer en una vida rutinaria, de oficina y consumista como suele ser el mundo en el día de hoy, en el que “no hay tiempo” para conectarse con la naturaleza.

Fue así como me fui por esta vía “alternativa” de viajar en una kombi, una vez que la obtuve todos estos pensamientos me hicieron encontrarle un sentido más allá de mi proyecto y me inspiré a querer hacer un bien a la comunidad, imponiendo una cultura consciente del medio ambiente y potenciando el turismo de nuestro país que tanto tiene por mostrar y encantar a las personas. En Chile, todas las regiones tienen algo que las hace especiales, pero lo que falta es que se den a conocer, para así no explotar los atractivos principales como San Pedro de Atacama y Torres del Paine. Si me preguntaras qué es lo imperdible de Chile, haría una lista interminable de lugares que parecen sacados de películas, es por esto que una de las misiones de mi proyecto es fomentar el turismo en el país, dando a conocer lugares que aún no lo son mucho. Decidí viajar en Octavia, kombi brasilera del año 1985. Dejó de ser un sueño y se ha convertido en realidad, logrando combinar todos mis gustos y pasión en una misma dirección.

¿Cómo fue el proceso de armar la kombi?

El año 2017 mi sueño empezó a tomar forma, constantemente buscaba kombis en venta por internet, hasta que un día encontré a Octavia y como ya tenía ahorrado lo suficiente gracias a distintos trabajos que realizaba, decidí ir a verla a Santiago y desde ese día que es Octavia. Como se podrán imaginar un auto antiguo es difícil encontrarlo en buenas condiciones, tuve que buscar un buen restaurador que me diera la confianza para dejarla en sus manos. Encontré a Sergio de Restauraciones Full Garage, quien hizo todo el trabajo de arreglar la lata, óxido, abolladuras y luego la pintó como la conocen ahora. Podría decir que es un cirujano de Volkswagen, y trabaja en su taller en la comuna de San Bernardo junto a su equipo de mecánicos “Lisnovolks”, quienes se hicieron cargo de rearmar el motor para que fuera seguro viajar en ella. Para viajar en un auto con esa cantidad de años, hay que invertir en seguridad, sino lo más probable es que te quedes en pana por ahí o se incendie el motor. Este proceso duró alrededor de 5 meses, lo que luego dio paso al momento de acondicionamiento para convertirla en mi casa. Diseñé los muebles sacando las ideas que más me gustaban de otras para armar algo ideal para mi. En todo esto me ayudó mi familia.

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Al armar el viaje, ¿lo planeaste? o ¿más bien ibas jugando con la improvisación?

El viaje comenzó el 14 de Enero de este año y duró 45 días. Salí desde Valparaíso para llegar hasta Quellón, punto en el que termina la ruta 5 sur. El objetivo, desde un comienzo, fue llegar a Quellón y conocer el Parque Tantauco, ya que había escuchado maravillas de él. Antes de partir el viaje, estudié la ruta para hacer un equilibrio entre los lugares que quería visitar y la capacidad que te da una kombi para viajar (no se puede manejar más de dos horas seguidas). Para controlarla, se instaló un reloj que indica la temperatura del aceite para así nunca sobrepasar los 95o. Si llegaba a pasar, debíamos detenernos y esperar que se enfriara el motor. Establecí paradas cada 300 kms, aproximadamente en los distintos lugares de interés. Los 45 días los dividí para conocer ciertos lugares ya definidos y otros que fueron surgiendo en el camino como fue Cochamó, donde terminé subiendo a La Junta con unos amigos que me encontré ahí. Había que encontrar un equilibrio entre la organización e imprevistos.

Este es un proyecto personal, ¿viajaste sola o te acompañaron amigos, familia, etc?

Tengo que reconocer que después de terminar todo el proceso de restauración y acondicionamiento para convertirla en lo que es ahora, tuve miedo de que una vez iniciado el viaje no me gustara cómo era viajar así. He recibido buenos y malos comentarios, obviamente esto depende de la persona, pero yo no sabía cómo iba a ser enfrentar ese modo de vida. Las primeras dos semanas me acompañó Sofía, una muy buena amiga. Luego, durante una semana estuvo conmigo Felipe, también amigo de varios años. Después de esas tres semanas acompañada, seguí la ruta sola visitando amigos de la universidad, conociendo gente en el camino y llegando a lugares donde me recibían gracias a datos que me daban otros. Se podría decir que a pesar de haber estado viajando sola, nunca me sentí sola. Conocí muchos chicos de turismo aventura de distintos lugares que se conocían entre sí y la buena onda de ellos es tremenda. Tuve la suerte de conocer a personas que aportaron a su manera al viaje. La última semana del viaje, invité a mi familia para que me acompañaran por Chiloé. Tenía que compartir con ellos esta experiencia y llegaron hasta Cochamó para continuar el viaje juntos en caravana. Para viajar sola siempre hay que estar con las antenas bien puestas y ser precavida. Yo siempre viajaba de día para encontrar un lugar seguro donde pasar la noche. Para lograr esto, ofrecía videos y fotos que hacía con mi dron a los dueños de campings y/o cabañas a cambio de espacio donde poder pasar la noche segura y para disponer de un baño que es lo único que Octavia no tiene.

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¿Alguna anécdota del viaje?

Estoy segura que la kombi irradia buenas vibras y llama a la gente indicada en el momento preciso, como cuando estaba en panna en un camino de tierra sin señal camino a Achibueno, apareció un mecánico que paró a ayudarnos y la dejó andando en unos minutos. Además de ayudarnos nos acompañó hasta donde teníamos que llegar por si pasaba cualquier cosa. En Linares conocí a Simón, quien me regaló una perrita akita de cuatro meses y terminamos almorzando en su casa con su familia. Todos muy buena onda. También conocí a Arturo de Linares, un fan del instagram de Octavia y que nos invitó a quedarnos en su casa con la kombi. Además, nos mostró alguno de los secretos más lindos de la zona. En Alto Biobío tuve la suerte de conocer la laguna Pirquinco, donde llegamos con la ayuda de Ignacio y Yasna quienes guiaban en el lugar y se motivaron a subir conmigo para hacer material audiovisual en conjunto. La segunda pana que tuve fue entrando a una bencinera en Ensenada, donde echaría combustible para seguir a Cochamó. La kombi simplemente no anduvo más. Mientras intentaba ver que podía estar pasando, llegó una alemana de 18 años viajando en una kombi. Su nombre es Katia y había visto los sticker que pegaba en distintos lugares que pasaba y paró a saludar. Gracias a ella conocí a Óscar, quien me ayudó a arreglar el motor. Pasé tres noches más en Ensenada: una en la bencinera donde me quedé en pana y dos en la casa de Óscar a orilla del Lago Llanquihue. Las anécdotas son interminables… algunas las comparto en detalle en el perfil de Instagram de @octaviaviajando.

¿Cuáles son tus proyectos a futuro?

Mis planes son seguir potenciando el turismo y fomentando una cultura ecológica en Chile, esto mediante la figura de Octavia. Estoy convencida de que si las personas pueden lograr generar ese lazo que los une con la naturaleza, entonces serían todos más conscientes de sus hábitos diarios (y así reducir la huella de carbono, por ejemplo). Espero seguir logrando esto a medida que voy viajando con Octavia.

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Paula Fernández

Paula Fernández

Viajera, periodista, amante de la vida, la naturaleza, el deporte, la escalada y trato de permanecer en constante movimiento y aprendizaje.
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