Ojos en el Valle Cochamó

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Creo que la primera vez que estuve en este lugar fue hace casi 9 años, también fue, la primera vez que sentí fundirme en la inmensa naturaleza, no podía creer las maravillas frente a mis ojos, las hermosas e imponentes paredes!! Los ríos, los senderos, la libertad, lo salvaje, la autonomía, los helechos, los hongos, la magia, los atardeceres, los colores y sus olores y  su bosque, hay su boque! no hay parte de ese ecosistema, que no esté impregnado profundamente en mi corazón, es donde he sentido vivir la vida real con una sabrosura intensa, llega a mi mente la típica frase cliché, uno siempre vuelve donde fue feliz.

Que impactante sensación, ser una hormiguita en un mega parque de diversiones natural,  camine por donde pude, sentía que me había convertido en una especie de cuadrúpeda articulada con mis bastones, caminaba y trepaba y jugaba y lograba sentir de alguna manera cierta familiaridad.  Quise conocer todos sus rincones, seguro me faltan miles! Volví varias veces, salí una vez hacia el paso El León, otra vez, salí hacia Puelo pasando por el Lago Vidal Gormaz, para saludar a Maqui y doña Luisa, que ya después de un par de visitas se transformaron en buenos amigos, vi pictografías, camine hacia el mounstro y su laguna, la cumbre del gorila, el arcoíris, en fin camine todos los senderos que pude caminar incluso, los que escuche por ahí que se estaban abriendo, con tan solo el afán de caminar y vivir, no me importaba si era lejos, si tenía que cargar peso, si un día no me sentía tan bien, solo quería estar lo más posible en ese “mi paraíso terrenal”  lo que más alcancé a estar una vez, fueron 2 meses, y debo admitir que cada vez que baje a la “civilización”, de esos verdaderos “retiros” en el valle del cochamó, sentía que mi espíritu lloraba, que conexión más hermosa la que siento con ese lugar, que regalos más lindos pude recibir en la simpleza de su naturalidad, aunque su clima sea “chucaro” de vez en cuando, para mí eso lo hace más salvaje y hermoso.Cochamo CochamóEn este lugar aprendí, aprendí a organizarme, mis expediciones, mis comidas, los pegues rápidos y cortos, racionar para ganar días de acuerdo a la energía que pudiera gastar, tiempos, mañas jajaja miro hacia atrás, que motivación!!!, sin cachar una y súper niña miraba a los “gringos” escaladores y pensaba, algún día.

Es por esto que fui la primera en celebrar, cuando una mañana tomando el cafecito, y solo teniendo la fecha, terminábamos de decidir que finalmente el destino seria Cochamó, la Junta, esta vez ya habían pasado varios años, de las primeras veces que fui, entremedio desarrolle muchísimo más mi interés por la montaña, los diferentes ecosistemas y también aprendí mas deportes como la escalada y el esquí, aunque para mí el mochilón y el sendero, aun la llevan!. Volviendo entonces a la historia era la segunda vez que volvía a escalar en la Junta, la primera vez el 2018 y con una escalada bastante más paupérrima fui a dar cara al valle del Anfiteatro, una ventana climática de 5 días, así que fue bastante corto, uno de los tips de la Junta es si quieres escalar o caminar y pasarla bien, mira la ventana o siéntate a esperar, porque los días de lluvia son intensos, y creo que es el lugar donde más he visto gente desesperada por un temporal, baldazos de agua es poco, gente asustada y mojada muchos.

El clima pintaba hermoso una semana, tiempo suficiente para viajar desde el Cajón del Maipo, subir a la Junta y llegar al glorioso Valle de la bestia!!, valle de mis sueños, desde la primera vez que vi esa pared, quise escalarla aunque ni supiera escalar.Cochamó CochamóEsta era una magnífica oportunidad, en pocos días salimos de “la vecindad”, Nico Gutiérrez, Diego Saez y yo, nos aventurábamos a la idea de escalar el mounstro, todo fue muy rápido, la motivación estaba alta y en tres días estábamos en el valle de la bestia a los pies del mounstro, llegamos tarde, nos tomó todo el día cruzar desde la junta hasta el valle, por un sendero realmente vertical una vez pasado el col que une el valle del trinidad, con el de la bestia; cuando llegamos al valle mismo su orientación impedía que la humedad lograra evaporarse, lo que significó empaparse a última hora del día, llegamos al campamento en primera capa y estilando, rápidamente teníamos armada la carpa, el chocolate caliente corriendo y una pequeña fogata de mínimo impacto y secamos lo que se mojó demás, la noche estuvo extremadamente húmeda y corta, cuando sonó la alarma una pesada neblina impedía la visibilidad a corta y larga distancia, prácticamente no veías a más de 2 metros, esperamos algo más de tres horas y comenzó a despejar lentamente, por fin nos montamos a la pared, los primeros largos bastantes húmedos y resbalosos, aunque eran grados muy fáciles nos dieron trabajo, la escalada fue algo más lenta de lo que pensábamos debido a las condiciones, y al estar ya en otoño la noche llega mucho más rápido, de lo normal, sabíamos por lo que habíamos visto en el meteo que solo teníamos un día para terminar de escalar la pared y bajar hasta por lo menos al “viby” del trinidad, nos quedaban algo así de 18 largos, unos 12 solo para llegar al viby de esa noche, el clima no nos daba tanta confianza y definitivamente íbamos muy atrasados en nuestro itinerario, la decisión fue unánime, debo admitir que de tan solo imaginarme en semejante pared con una lluvia de esas,- no gracias, me bajo- media vuelta y volver a subir por el empinado camino que te lleva de vuelta al valle del trinidad, esta vez con un sabor amargo pero adictivo, ese sabor que de seguro te hace volver.Valle CochamóCondorLlegamos esa tarde hasta la base del Trinidad Norte, planeábamos dormir ahí, cuando se asoman dos personas, venían subiendo, miro cascos colgando de sus mochilas y supe entonces que se venía buen clima, si los escaladores suben, es porque hay buen clima, nos paramos a saludar y nos dijeron el nuevo pronóstico, entonces decidimos subir el Trinidad, majestuosa pared granítica que siempre me cautivó, por sus formas y porque es un real apu guardián del valle, la trepa al otro día fue una gozadera, paso a paso, empotre a empotre, techo mantequilla, adherencia, solcito y viento frio, mezclas perfectas, a eso de las 3pm hicimos cumbre por la ruta EZ Does It, disfrutamos por algunos minutos esa sensación de saciar la sed, comimos, reimos y descendimos caminando, con un solo rapel, día redondo en el que llenamos nuestros corazones disfrutando de la simpleza y compañerismo puro, ese día descendimos hasta la Junta donde nos esperaban tres latas de cerveza, ¡oro líquido!, después del salud a los ojos y tremendo festín de comida, no tardamos en caer rendidos en nuestros sacos, la mañana siguiente fue madruguera y el día avisaba las lluvias, sabíamos que hacer, la mañana se redujo a levantar campamento, ultimas risas en la Junta y emprender camino de vuelta al pueblo de Cochamó.CochamóCochamóEn cada paso de bajada, no pude dejar de pensar, por primera vez; tengo miedo, no sé qué pueda pasar con el Valle del Cochamó nada es seguro, aquí en Chile cualquier persona con mucha plata puede comprar terrenos inmensos, verdaderos tesoros de la humanidad, y hacer y deshacer con ellos según les plazca, talan bosque nativo, aunque esté prohibido, instalan hidroeléctricas, o extraen y remueven minerales y rocas, para que hablar de los que queman carbón o cultivan con transgénicos y pesticidas, ninguno de ellos respetan a la gente local, y disfrazan sus malas prácticas comprando a la gente con baratijas ridículas, obviamente estoy hablando a modo general, ya que lo más probable que al leer esto, tú ya lo hayas asociado a algún proyecto devastador que esté afectando cualquier parte de nuestro país.

Cochamó

CochamóCochamó

Fotos:  @diegosaezberos

Tutu Muñoz