Patagonia en cuatro meses: querer hacerlas todas

_MG_6668

Estaba en Santiago con la relativa calma de trabajar freelance: exceso de pega una semana y dos con poco o nada. Bien, pues no todo es labor. El 2015 estuvo bueno. Durante el otoño e invierno hice mucho terreno: Patagonia, nieve desde la zona central a la región de los Lagos y harta bici. Esto de moverse tanto cambia las expectativas de lo que quieres y aumenta el umbral de inconformidad. Por eso entrada la primavera tomé la decisión de agarrar mis cosas: cámara, bici, snowboard, skate, computador y escritorio, y emprender rumbo hacia el extremo austral. Encontré en el camino un mapa (que no sé de dónde salió) muy detallado de la región de Aysén. Denominan a la región como “Patagonia norte”. Para allá me voy, dije. Fue así como decidí partir. Bueno, no tengo trabajo estable, tampoco podría. Así que con ahorros y ganas de disfrutar la vida me contacté con una amiga de Coyhaique para conseguir casa por el verano y quizás parte del otoño, época donde los bosques revientan en un rojo intenso. Además, esperar la posibilidad de agarrar el Splitboard y hacer alguna bajada con las primera nevadas del año. Llegué a Coyhaique a mediados de noviembre del 2015, después de seis días de viaje. Barajaba la posibilidad de irme por Argentina o Chile, finalmente opté por conocer la carretera Austral desde su inicio en Puerto Montt y navegar a través de fiordos en barcazas. A los que hagan este recorrido: deben parar sí o sí en Chaitén. Del lugar me enamoré, estuve cuatro días pegado conociendo su gente y alrededores. Hasta Chamamé y Milonga aprendí a bailar. Una vez instalado en casa vino la sensación de insatisfacción: ¿qué hago? ¿para dónde voy ahora?. Sólo sabía que por más linda que sea mi casa y la región no quería estar estático. El siguiente paso fue conseguir un trabajo. La primera opción fue usar mi profesión, o “back up” como le llamo a trabajar de periodista. La idea original fue llegar a Patagonia para grabar y tomar fotos.

_MG_3443

_MG_9999

_MG_6821

Hay que hacerlas todas
Durante la primera semana caminé por todo Coyhaique en busca de pega. Fui a tiendas deportivas ofrecer material gráfico, diarios, revistas y radios. Entremedio conocí unos cabros que querían ir a esquiar al Portezuelo Ibáñez (60 kilómetros al sur de Coyhaique), había caído paquetón, a todas luces la última nevada del año. Había que aprovechar. Dos días de randoneé y buenas bajadas, desconectado del teléfono y más apegado al mate y la buena onda. Qué rico mi nuevo hogar me repetía una y otra vez. De vuelta a casa el teléfono reventaba en mensajes, entre ellos un mail de pega. Había encontrado trabajo. La misión: ser periodista de una radio regional. El horario no estaba mal, lunes a viernes de 15:00 a 19:00 horas. El problema estaba en que hace mucho no cumplía horario ni me sentaba en una oficina… Resultado: trabajé un día y renuncié. Creo que ha sido el trabajo más corto que he tenido. Lejos menos que una jornada de cámara normal. Volvió el problema, no tenía trabajo. Al otro día fui a escalar a un boulder que está frente a mi casa y me llamaron para ofrecerme crear un banco de imágenes para Sernatur Aysén. Buenazo. Según explicaron el trabajo consistía en recorrer la región completa tomando fotos, desde la playa de Raúl Marín Balmaceda hasta los glaciares de Villa O’Higgins.

La vida es buena, muy buena
Fue así como en diciembre empecé a viajar por la Patagonia norte. Pasar una y otra vez por Villa Cerro Castillo, mi lugar favorito. Andaba solo en la camio, así que todo mochilero fue bienvenido. Nunca se sabe lo que pueden sacar en el camino… Me atrevo a decir que cada lugar tiene magia. Increíbles paisajes, gente local, viajeros de a pie y bicicleta, fauna, flora, etc. Entre eso tuve un par de viajes a Santiago y Valparaíso a grabar. Bien, pues sólo me dolía no trabajar en el Valparaíso Cerro Abajo y los buena onda de CosmoFilms me llamaron para ir. Fue buena instancia para ver amigos y colegas. De vuelta a Coyhaique la diversión continuaba, varios grupos de amigos pararon por mi casa dejando su buen energía.Llegó Marzo, el verano pasó entre senderos, bici, barcos, glaciares, aviones y nuevas experiencias. Las ganas de querer hacerlas todas estaban cumplidas. Entonces pude decir es tiempo de unas merecidas vacaciones. Y bueno, el banco de imágenes para Sernatur Aysén estaba completo, con la región explorada de norte a sur, hecho con cariño. Ahora, a pocos días de partir a Santiago para disfrutar el invierno que viene puedo decir que el viaje a Patagonia valió la pena. Sólo queda agradecer a los locales por la buena disposición cuando de madrugada se me ocurría hacer una foto, o simplemente subir un cerro. Y bueno, el umbral de inconformidad siempre está presente, por eso la vuelta a Santiago será de al menos tres semanas fotografiando el otoño argentino, subir algún volcán en Chile y por supuesto playa y Sol.

_MG_4137

_MG_6668

_MG_4329

DCIM100GOPROGOPR4395.

_MG_2475

James Alfaro

Periodista, fotógrafo y entusiasta de los deportes de aventura. Siempre ligado a la bicicletas y las montañas, hace un tiempo deicidio dejar su trabajo de escritorio y dedicarse de lleno a lo que lo apasiona, ser independiente, viajar y filmar sus aventuras, ya sea haciendo enduro sobre su bicicleta o recorriendo las montañas sobre una tabla.
Más artículos de James