Randonée: Buscando la cumbre del Bismarck

Cerro Bismarck

Para salir un poco de los clásicos valles y cerros que acostumbramos a randonear en la zona central cercanos a la Laguna Piuquenes, el fin de semana pasado nos propusimos con dos amigos- Javier Galilea y Martín Torres- el desafío de ir a hacerle cumbre al Cerro Bismarck (4650.m.s.n.m.)Nos informamos sobre la ruta y partimos a armar campamento el viernes a la Laguna Piuquenes, para estar saliendo el sábado a Piedra Numerada y acercarnos a los pies del cerro para armar nuestro campamento base. Después de 3 horas de Randonée, cargados con peso y con un día muy caluroso, instalamos nuestra carpa cerca de una vertiente de agua que corría. Ya siendo las 5 pm, el sol empieza a esconderse detrás de las montañas y nos comenzamos a preparar para hacer cumbre al siguiente día, dejando las pieles instaladas en nuestros esquíes. Nos refugiamos en la carpa, preparamos una comida reponedora, nos hidratamos, y a eso de las 7 pm ya estábamos metidos en los sacos, listos para descansar y escuchar la alarma que nos despertaría a las 3 de la madrugada.  Cerro Bismarck Con una luna que iluminaba bastante y cielos totalmente despejados, tomamos un enérgico desayuno de avena, nos equipamos, chequeamos arvas y a las 4:30 am ya dejábamos el campamento base para montarnos en las primeras pendientes del cerro. Si bien fue una madrugada helada, esas primeras horas del día nos entregaban condiciones óptimas con un manto de nieve estable, perfecto para estar haciendo cumbre a eso del mediodía y bajar esquiando con toda seguridad ese imponente cerro.

Luego de 2 horas randoneando, tuvimos que echar los esquíes a la mochila y usar los crampones para pasar una ladera expuesta y con hielo. Pasado eso, ya comenzaba a amanecer y llegabamos a un “plateau” donde tuvimos que dejar nuestras tablas y esquíes, ya que la ascensión se ponía más alpina, y un cerro expuesto sin mucha nieve.  Cerro Bismarck Seguimos ascendiendo, y ya sintiendo la altitud de los 4.600 msnm. nos encontramos con un filo bastante expuesto y zonas donde debíamos escalar para hacer la cumbre que buscábamos. Fue ahí, y a pocos metros de la cumbre, donde debimos tomar la decisión en equipo de si seguir o no, ya que no contábamos con cuerda, y la desescalada se veía muy peligrosa. Tomando en cuenta los riesgos y lo aislada de la zona, decidimos celebrar nuestro ascenso en ese lugar, el cual nos regaló una vista hacia los Valles de Molina y Olivares, junto al blanco e impresionante cordón montañoso.Content-banner-INVIERNO  Cerro Bismarck   Cerro Bismarck El descenso fue aproximadamente de 2 horas, donde pudimos esquiar pendientes con muy buena nieve, llegando sanos y felices al campamento base. Una vez ahí y ya algo cansados por el desgaste acumulado de ese día, comenzamos a desarmar el campamento para comenzar nuestro retorno, lo que nos tomó aproximadamente 3 horas más.  Cerro Bismarck Sin duda un fin de semana increíble, poder salir a explorar valles desconocidos, desconectarse completamente de todo, para reencontrarse con la montaña y su flujo natural. 100% recomendable esta travesía, pero siempre haciendo una buena planificación antes de la salida, mirar el pronóstico, analizar las condiciones o probabilidades de avalancha y también el recurso humano – las capacidades físicas y técnicas del grupo-.

Isidora Assler

Isidora Assler

Snowboarder dedicada al freeride. Apasionada por la montaña y por transmitir la vida al aire libre.
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