Reflexiones viajeras: «Todos los sudamericanos eran unos sucios y holgazanes»

stefi reflexión

Hace unos días tuve una experiencia que me dejó pensando bastante rato. Estábamos al norte de Perú en la playa Zorritos en un camping en el que éramos alrededor de 4 campers overlanders. Me acerqué a una pareja de austríacos (debían tener alrededor de 50 años) y les hice las clásicas preguntas de cuando te encuentras con alguien que está en las mismas que tu: de dónde eran, hacia dónde iban, cuanto llevaban viajando, etc. Como ya habían recorrido el sur de América obvio que les pregunté si les había gustado Chile (siempre lo hago por que me encanta escuchar como a todos les fascina). La respuesta no me la esperaba: la señora hizo un gesto de “más o menos” y el señor puso cara de desaprobación. Tuve la genial idea de preguntar por qué. Fue como presionar un botón en el que ese señor desahogaría sus decepciones en mí: que todo estaba sumamente sucio y que nada funcionaba, que ni un solo W.C. le había funcionado en todo su paso por el país, que desde el punto más austral hasta donde estaba parado en ese momento, todo estaba asqueroso. Que no entendía como la gente podía vivir así, yo lo interrumpí para decirle que probablemente dependía de donde había estado a lo que me respondió “everywhere!” (aguanté de discutir eso). Que todos los sudamericanos eran unos sucios y holgazanes (ya en ese momento me sulfuraba el hecho de que fuese tan desubicado al decir eso frente a una sudamericana que estaba siendo amable con el), ahí le respondí que no todos son así, que en mi casa y familia nadie era sucio ni flojo, pero el parecía no poder entender que hubiese una persona de Sudamérica que no calzara con su descripción.

Después de un par de minutos de un monólogo que apenas podía interrumpir decidí despedirme bastante amargada. Obvio que ahí fue cuando se me vinieron mil y una ideas sobre este señor y de que cosas pude haberle respondido. Pero como no lo pude hacer (probablemente no habría tenido mucho sentido porque estaba demasiado cerrado) decidí desahogarme y reflexionar con Marcelo al respecto y luego claro, escribirlo. Entonces: si lo estás pasando tan mal y te molesta tanto como son las cosas de los países que decidiste por voluntad propia recorrer, ¿por qué has decidido pasar un año acá? Existe una fuerte moda de hacer este tipo de viajes “overlanding”, sobre todo de europeos que vienen a explorar América; un territorio tan distinto del que vienen. Creo, y esto es netamente personal, que, si decido recorrer un país, trato de entenderlo en lo que sea posible considerando mis herramientas y trato de comprender porque las cosas son como son. Eso no solo me ayuda a juzgar un poco menos las culturas distintas si no también a pasarlo un poco menos mal cuando las cosas no me gustan tanto. Chile, Perú y Argentina son como son porque han tenido una historia particular claramente distinta a la de cualquier país europeo y son sus particularidades sociales, económicas y políticas las que han provocado que “algunas cosas no funcionen”: baños sucios, horarios de “siestas”, basura en las calles, conducción desordenada, corrupción. Pero esas particularidades también han generado muchísima riqueza (que es lo que me dio pena que este señor no pudiera ver): gastronomía única, folclore sin igual, calidez humana latina, por no mencionar un montón otros. ¿Como turistear por un país sin considerar todos esos elementos? Me cuesta creer que en los 8 meses que llevaba viajando no haya tenido ninguna experiencia positiva. Que lamentable, pero también hay un tema de disposición. Creo que todas las personas que han decidido viajar por un tiempo prolongado concuerdan en que no es fácil, pero también depende de uno que tan difícil es.

Cada vez es más fácil viajar, he conocido montones de viajeros overlanders que recorren América ¡¡¡sin saber una pizca de español!!! Con los foros, grupos de Facebook y la aplicación ioverlander (la biblia del que viaja manejando) cualquiera puede hacerlo, aunque sea “a la patá y a los combos”. Pero en mi caso, no me llama la atención viajar sin entender un poquito por donde estoy pasando. En fin, siempre estoy tratando de no juzgar y observar cada vez que lo hago, y aunque siempre digo, que “cada uno haga lo que quiera, que cada uno viaje como quiera”, que me hayan dicho en mi cara que todos los sudamericanos somos sucios y flojos me ofendió y quiero recordar que las generalizaciones nunca son buenas (tampoco voy a generalizar con esta mala experiencia ya que la mayoría de los europeos que he conocido les ha encantado Latinoamérica). Para cerrar una frase que me encantó, me la dijo un gringo jubilado que conocí en Panamá y que vivía viajando en su bote: “Si quieres que las cosas sean como en casa, quédate en casa.”stefi relfexion

Estefania Tamburrino C.

Instructora Hatha yoga. Historiadora de arte.
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