Sendero Lagos Andinos Laguna Verde, un lugar para volver

Sendero Lagos Andinos

Pucón es una ciudad conocida por sus innumerables actividades turísticas que podemos realizar acá. Cientos de familias del resto de Chile y el mundo eligen Pucón para pasar sus vacaciones, destinando un par de días para disfrutar del lago Villarrica, subir al volcán (uno de los más activos de Sudamérica) y visitar sus ríos, termas, cascadas y bosques. Sin embargo, el centro de Pucón es solo la punta del iceberg. Hay muchas otras actividades que hacer si te gusta la aventura, la vida al aire libre, caminar por la naturaleza, escalar o simplemente quieres desconectarte.

Para año nuevo queríamos mucho ir a las Peinetas, macizos de roca ubicados en Puesco, a media hora de Pucón, yendo hacia Argentina, por la carretera que nos conecta mediante el paso Mamuil Malal. Emplazadas en la sierra de Millafén, las Peinetas han sido exploradas por intrépidos aventureros que desean fervientemente alcanzar sus delgados picos. El tiempo no nos acompañaba mucho, el pronóstico anunciaba algo de lluvia para esos días y conocíamos las condiciones en las que se escala en este sector. Bastante piedra suelta, escalada mixta, bien montañero, algo expuesto, por lo que decidimos que no sería tan buena idea ir con los antecedentes climáticos y rutísticos que teníamos.
¿Qué hacer entonces? no nos queríamos quedar en el pueblo, queríamos hacer algo diferente, estar en paz, en la naturaleza, haciendo lo que nos gusta, por lo que en una rápida decisión acordamos ir hacia la base del volcán Lanín, misma dirección que hacia las Peinetas, pero un poco más lejos, muy cerquita de la frontera.

Conocíamos un poco esta zona. Ambos trabajamos en turismo y la ruta de los “lagos andinos” es un trekking que más de alguna vez nos había tocado pisar, sin embargo nunca habíamos ido en plan tranquilo y sólo a disfrutar. Este lugar se encuentra dentro del gran Parque Nacional Villarrica, en la base del increíble volcán Lanín, mitad chileno y mitad argentino, su ascenso está medio prohibido por CONAF, al no existir una ruta marcada y ser considerada peligrosa. Pero esa es otra historia…
Llegamos de noche al parque y nos quedamos a dormir en el estacionamiento. No tenemos una gran van, pero el auto se puede convertir en una cómoda cama de dos plazas en las que estábamos perfectamente. Llovía a ratos y corría mucho viento, pero dentro de nuestra rústica casa, estaba cálido. Estábamos protegidos.Unknown Unknown-5

A la mañana siguiente salió el sol. Desperté y lo primero que vi fue la despejada, blanca y cónica cumbre del volcán más grande del sur de Chile. Lo habíamos logrado, decidimos ir a Laguna verde a escalar en tradicional. Habíamos llevado todo el equipo por si se daba y se dio. Desayunamos la clásica avena, cebamos los mates y partimos. Primero llegamos a la laguna Huinfiuca, donde fue inevitable darse un chapuzón, viendo de cerca hualas, carpinteros y tantas otras aves. Continuamos la ruta y luego de 5 kilómetros recorridos en alrededor de 40 minutos llegamos a un lugar que me pareció bastante espacial. Fue muy loco pasar de un tupido bosque de Lengas y Araucarias (con todo el sotobosque que implica) a un desierto de suelo volcánico y con caprichosas rocas que surgían por aquí y por allá.

¿Dónde estábamos? miraba para atrás volcanes, bosques, casi selva. Miraba para adelante, desierto, rocas, viento. Mitad maravillada, mitad confundida, seguí caminando hasta que alcanzamos la base de la roca. Y. bueno, si la vida te da rocas, no queda otra que escalarlas.

Hicimos un multilargo bastante cómodo y llegamos a la cumbre, donde intentamos descifrar los nombres de las montañas que nos rodeaban. Estaba casi todo despejado, menos las peinetas que tenían una sugerente nube entre sus columnas. Buena decisión. Disfrutamos un momento de la vista y del lugar y bajamos pronto rapelando para luego ir a probar otras caras de la roca. Yo no podía más de felicidad. El lugar es increíble.
Esto me hizo pensar que aún viviendo varios años ya en esta zona, aún no termino de conocer sus rincones hermosos y bellos, lugares que hay que proteger a la vez, pues tienen un frágil ecosistema y más que de cualquier institución ambiental, depende de nosotros conservarlo, mantenerlo, cuidarlo, amarlo. Hay que tratar de no saturar los lugares que reciben hordas de gente en masa, pues no hay lugar que resista la sobrepoblación humana. Es difícil que no dejemos rastro, pero al menos tenemos que hacer el esfuerzo de dejar estos lugares, sobre todo los que aún no están muy explorados, iguales e incluso mejor de lo que lo encontramos. Recoger esa basurita, hacer un hoyito de gato al ir al baño y llevarte tu papel higiénico son pequeñas grandes acciones que marcan la diferencia para bien. Llegó el momento de valorar donde nos tocó nacer o vivir, pues acá, en Sudamérica, aún hay tiempo de estar rodeados de esta naturaleza salvaje e indómita. Nos fuimos contentos del lugar y decidimos quedarnos una noche más. La simpleza de disfrutar lo que hay es, a veces, la mejor de las recetas para la felicidad.Sendero Lagos Andinos Sendero Lagos AndinosSendero Lagos Andinos

Paula Fernández

Paula Fernández

Viajera, periodista, amante de la vida, la naturaleza, el deporte, la escalada y trato de permanecer en constante movimiento y aprendizaje.
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