Un día con los futuros guías de rafting de Chile

Antu IV

Son las 10:15 de la mañana, partimos desde el centro de Pucón, el centro del Sur de Chile, en dirección al sector El Cerdúo, lugar de cerdos según los lugareños. A tres kilómetros de Pucón y por un camino de ripio en estado regular. Voy con un equipo de profesores de la escuela de montaña Antu, ríos y montaña y con los 16 alumnos que componen esta familia como ellos mismos denominan al módulo 1 del curso para ser Guía de Rafting. Todos están ansiosos de aprender, absorber más bien dicho, todo lo que puedan de su entorno, de la naturaleza, del río y de sus profesores, que hoy son David Joos (gringo loco) y Carolina Esparza.

El día, completamente otoñal, amenaza vacilante a una lluvia prominente, y se mantiene así. Está helado, pero esto no desanima a ninguno para salir de la van que los traslada y que parece tan cálida. Yo, en la camioneta con los profesores, me entero de lo que será la lección de hoy: fracturas, esguinces, camillas: Primeros Auxilios. Y es que la seguridad y el saber qué hacer en casos de emergencia es primordial.

El curso de Guías de Rafting de Antu Pucón, ríos y montañas es una OTEC (Organismo técnico de Capacitación) contempla la formación de monitores y guías, con más de dos años de experiencia y con una hermosa visión “formar de la manera más profesional y humana al guía de rafting que se requiere hoy a nivel mundial”.y se divide en dos módulos dictados entre los meses de Abril y Junio la primera parte y entre Octubre y Noviembre la segunda y final, para que el alumno sea capaz de manejar el río en diferentes estaciones.

RaftingSe nota que este tiempo los ha unido y han encontrado nuevos amigos de verdad. La calidez que se siente en el grupo comienza lentamente a replegarse en el ambiente y las oscuras nubes dan paso a tímidos rayos de sol que luego comienzan a subir la temperatura y empieza a ser un día agradable mientras aprendemos cómo hacer una camilla con tan solo una cuerda, una colchoneta y mosquetones. Los alumnos ven la demostración y luego se dividen en pequeños grupos para lograr lo mismo. Son rápidos. Lo practican y funciona, siendo monitoreados y corregidos a ratos por alguno de los profesores.

La visión de Joaquín Figueroa, impulsor de Antu, es enseñar personalizadamente a los alumnos, que estos no terminen el curso sin haber sido capaces de entenderlo todo, enseñarles de todas maneras y responder todas sus dudas, hacer varios terrenos y que aprendan, uno por uno, este hermoso oficio del guiado y de la vida en la naturaleza.

La jornada termina en el sector y ya es hora de ir a casa y practicar lo aprendido: camillas de cuerdas, férulas portátiles o hechas de cualquier cosa, y muy buenas ideas de como reemplazar cabestrillos o cuellos ortopédicos. Es la última semana. Pasado mañana es el examen final, y pese a las condiciones climáticas (llueve, llueve, llueve) los alumnos tienen que ser capaces de dominar el río, oficina diaria de muchos en el futuro.

Ha llegado el gran día y nos preparamos en la escuela de Antu, donde todos tienen su equipo listo para ir a dar la prueba final. Traje de neopreno, chaqueta, calcetines, zapatillas para mojar, chaleco salvavidas, casco, etc. Todo está listo y dispuesto. Los ánimos no decaen pese a la constante y poco prometedora lluvia. Hace frío y hay que darle.

Nos subimos a los vehículos. La van con los alumnos, el profe Joaquín y el chofer. Una camioneta todo terreno para los chicos que hacen seguridad y la periodista (quien les escribe), dos de ellos irán en sus kayaks al lado de las dos tres balsas que van amarradas en la camioneta. El camino hasta la entrada al río se pasa rápido y no nos damos cuenta cuando ya estamos descargando los botes entre todos y cambiándonos de ropa. Preparándonos para la acción. El río está alto, pero ningún desafío es demasiado alto para desmotivar a ninguno. Comienzan las actividades típicas para entrar en calor: trote, juegos de reacción y rapidez, preparar los botes, inflarlos, disponer de un remo para cada uno, etc.

Antu VISe eligen los grupos y se comienza a entrar al río. Todos tendrán que ser capaces de guiar, conocer los eddys y los ferrys y dominarlos a la perfección.

El río Trancura es el elegido en este día para poner a prueba la destreza de los futuros guías. Elijo mi grupo y me meto al río con la confianza de ir con mucha gente muy capaz y la emoción de ser la segunda vez que me meto al río en Rafting en la vida. Casualmente, el mismo río que la primera.

El paisaje visto desde el río es completamente diferente a lo que uno acostumbra a ver desde afuera, desde la carretera o desde la tierra. Los cerros parecen ser completamente nuevos para mí y me pierdo a ratos de mi paradero. Remo a la par con los alumnos, sigo las instrucciones del guía de turno y remo, remo, remo. Agua abajo de rápido caudal; agua arriba cayendo en forma de lluvia; Agua fluyendo por mis venas. Agua en todos lados y solo me dejo llevar.

Hemos llegado a la mitad del trayecto, donde se ubica el conocido rápido “Pescador” difícil y peligroso, un verdadero desafío para cualquiera. Paramos para salir del río y comer algo, tomar té caliente o mate. Luego de la prueba de porteos estamos listos para meternos nuevamente al agua.

Antu VIIEsta vez el desafío será tirarse al agua y ser capaz de volver a la balsa. Yo no estoy acostumbrada a nadar con tanto frío o a permanecer en el agua mucho rato, por lo que será una experiencia totalmente nueva y adrenalínica. Tengo la opción de quedarme en la balsa de los profes y no darme vuelta, pero los chicos me animan a que será entretenido. Les hago caso y le mandamos. Y en verdad, no me arrepiento!! Siempre me sentí segura con los chicos, todos dispuestos a ayudar, alentar y aplicar lo aprendido en cualquier caso, muy buenos alumnos!

No solté mi remo (o si no debía cerveza para todos) pero en un momento dado me alejé del bote y me rescató rápidamente Tomás, uno de los chicos de seguridad. Me agarré de su kayak y me acercó hasta el resto del grupo. A los pocos minutos más tarde llegamos al puente Quelhue, donde acordamos reunirnos con los vehículos. Felices de sacarnos lo mojado y al fin ponernos ropa seca, la energía de todos contagiaba a cualquiera que pasaba por allí.
Los deportes de agua en Chile son recientemente masivos, como casi todos los deportes al aire libre, y es importante que toda la gente que se aventura en este tipo de experiencias esté a cargo de guías certificados que sean capaces de actuar en cualquier situación, y así es más fácil que quienes visiten estos lugares tengan aún más ganas de cuidar la naturaleza y, entre ellos, los ríos.

Me despido de Joaquín y de los chicos con ganas de haberlos conocido más, el día en el río ha estado increíble. El reencuentro del curso será en Octubre, cuando las condiciones del río sean completamente distintas, aprendiendo así de manera integral. Espero volver a verlos.

Joaquín me grita cuando me alejo que me invitará a los terrenos del curso de montaña que comienza estos días. Esperaré impaciente para la próxima aventura con Antu, ríos y montañas.

RaftingAntu I

Paula Fernández

Paula Fernández

Viajera, periodista, amante de la vida, la naturaleza, el deporte, la escalada y trato de permanecer en constante movimiento y aprendizaje.
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