Una aventura interestelar en San Pedro de Atacama

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Son las nueve de la noche en San Pedro de Atacama. Luego de uno de los atardeceres más bellos que podrías ver, el pueblo comienza a bajar su temperatura, ya casi todos los turistas han vuelto de sus tours en bici, automóvil, caminando, a caballo o en sandboard según sean los gustos. Probablemente, ya han probado las delicias del altiplano y ahora una gran cantidad de ellos se prepara para los tour astronómicos que se ofrecen en San Pedro.Y, cómo no? La importante sequedad en el aire, el hecho de estar a unos 2.400 msnm y tener uno de los cielos nocturnos más ricos del planeta (avalado por la gran cantidad de observatorios que se posicionan en la región) ofrecen ya, a simple vista, todo un espectáculo.En el pueblo encuentras un sinfín de opciones para hacer los astrotour, sin embargo si buscas algo realmente diferente y especial no cualquiera se adapta a ti. Licancabur Expediciones es una empresa de turismo, que hace casi 10 años entrega experiencias únicas a quienes deciden visitar San Pedro de Atacama y alrededores, recorriendo sus montañas, ríos, desiertos, oasis, salares y tanto más que está mágica tierra altiplánica tiene para entregar a todos los sentidos de los visitantes.

La agencia es administrada de manera muy familiar y acogedora, donde Amapola Opazo y Juan Pablo Yáñez realizan tours que van más allá de lo típico, conectando al viajero con el espacio, el entorno y el lugar, haciéndolo parte y sabedor de la cultura que alguna vez habitó allí y dejó tanto conocimiento acerca del comportamiento natural y humano en un entorno donde la supervivencia es esencial. Además de tener vasta experiencia en montañas del altiplano, contemplando países como Bolivia, Perú y Chile, hace un par de años que comenzaron a explorar el cielo que los inundaba cada vez que el sol se escondía tras la mística montaña Quimal. Viajes previos por Latinoamérica habían ya hecho reflexionar a esta joven y soñadora pareja acerca de reconectar y dilucidar nuevamente aquella historia y aquellos conocimientos que en muchas partes ya se olvidaban. Bajo esta mirada, decidieron hacer un tour nocturno donde exploraban el mar de estrellas, planetas, luna y vía Láctea y las nombraban en su lengua original del lugar () y en la “tradicional” que conocemos todos. Por ejemplo, sabían que los Aymaras veían un poncho donde hoy vemos a Orión tirando una flecha? No sienten que es mucho más cercano a nuestra realidad?

El tour astronómico que ofrecen lo llaman Astroandino no solo porque observan el cielo con magníficos telescopios y Amapola te señala los nombres, sino porque se comprende el cielo desde la cosmovisión andina. Amapola quiso compartir con nosotros qué significa para ella dictar este especial tour, cómo llegó a sentirse preparada para compartir la sabiduría recopilada en aquel viaje y muchos otros.unnamed

¿Qué te motivó a comenzar con el tour astronómico?

Cuando llegué a trabajar de guia a San Pedro de Atacama fue super rico conocer los diferentes lugares con su naturaleza y su geografía. Pero lo que más me enamoró fue su cultura. Llegué aquí sin una línea clara en MI espiritualidad siempre desconfie de todas las religiones y cuando conocí el cielo andino mi vida cambió y todo tomó un sentido ritual.
Además, con mi marido nos fuimos a viajar por Sudamérica, centrándonos en los Andes: recorrer y ver vivir a la gente con su ancestralidad fue lo que me fascinó y comencé a estudiar sus templos de poder y su relación con el cosmos. Vivir la montaña y el cielo desde la espiritualidad andina cambió la manera de ver lo que siempre me gustó.
Juntos volvimos con la idea de generar contenido en lo que ya hacíamos, a modo de retribuir lo bueno que ha sido San Pedro con nosotros.
Los Apus y el Alax Pacha pasaron a ser el centro de nuestro esfuerzo por comunicar lo que día a día se pierde en Chile: LA RAÍZ.

¿Hace cuánto tiempo haces el tour Astroandino?

Lo hacemos hace ya 4 años. Somos el primer tour arqueo-astronómico de San Pedro de Atacama.

¿De dónde provienen principalmente tus conocimientos de los astros?

Los conocimientos vienen del viaje y del encuentro con diferentes astrónomos, arqueólogos y shamanes de los Andes.

¿Tienes algún referente (cultura/persona) y por qué?

Mi referente es la cultura Tiwanaku y su influencia sobre la selva, la costa y la sierra andina.

Ah!… En mi paso por Bolivia, tenía un librito que se llamaba cosmovisión andina escrito por Manuel de la Torre. Él es de origen aymara, pero de pequeño vio al hombre llegar a la luna y se enamoró de la astronomía, trabajó incluso con la NASA en más de una oportunidad.
Había un número de teléfono en el libro y me metí a una cabina telefónica, marqué el número pensando que nadie responderia… y de pronto me dice “aló, quién es?” y yo le digo “habla Amapola busco a Manuel,
“Sí, con él…” Se me salió el corazón por la boca.
Fue mágico.
Le pregunté dónde estaba, le dije que necesitaba conocerlo. Y me dijo “estoy aquí, en Tiwanaku. Te espero, amiga”.
Llegué sin saber quién sería este personaje. Quedamos de juntarnos en un cruce de calles a las 7 pm.
De noche, me llevó a los templos y… bueno, de ahí nació una hermosa amistad.
Incluso viajó a conocer a mi hija.
Él tiene un centro astronómico a media cuadra de los templos. En su manera de vivir sencilla y amable, retomó su línea familiar para volver a conocer el cielo desde la espiritualidad y lo andino.

¿Cuál es tu parte favorita del tour?

Mi parte favorita es cuando la gente hace click con la arqueoastronomía y re-evalúan su actuar, comportamiento y relación con los indígenas y su percepción. La arqueo-astrónoma de San Pedro vibra cada vez que habla de lo que hace y se nota que se maneja con el tema, pues su vida está rodeada de ancestralidad. Una manera diferente de darse un regalo en el imponente cielo nocturno de este destino clásico de nuestro país.

Para finalizar, Amapola comparte con nosotros una cita explicando la visión agro-centrista de los pueblos originarios del altiplano, comentándonos que la agricultura es el motivo de por qué están tan conectados a las estrellas:

“La agricultura en el mundo Andino no es una mera siembra-cosecha utilitaria, como en el resto del mundo, sino un acto de amor, es la caricia que provee el hombre andino a su madre: la Pachamama, para mantener la vida sana y hermosa, a la vez que ella le aporta sustento. Por eso el andino es austero, respetuoso de la naturaleza, provisto de un concepto ecológico que ridiculiza en su profundidad y emociones al más ecologista de los occidentales contemporáneos”.

Paula Fernández

Paula Fernández

Viajera, periodista, amante de la vida, la naturaleza, el deporte, la escalada y trato de permanecer en constante movimiento y aprendizaje.
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