Una mujer infatigable: La Sirena de Hielo

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Pronto, Bárbara Hernández cumplirá 32 años. Gran parte de su vida la ha pasado en el agua, nadando por placer y también compitiendo. Pero ella no es igual a otros nadadores – su especialidad son las aguas gélidas. Sí, escuchó bien. Mientras más frío, mejor. ¡Ya ostenta un récord del mundo en esta disciplina, en la categoría de 450 metros!

LA PERSISTENCIA COMO UN HÁBITO 

Bárbara trabaja actualmente en la Municipalidad de Recoleta (Santiago), donde desempeña el rol de directora de deportes. Empezó a nadar a los 6 años; a los 24 años cruzó el Estrecho de Magallanes (con una temperatura promedio de 4°C) y a los 27 comenzó a dedicarse de lleno a las aguas gélidas. Hoy es la campeona del mundo en dos distancias (200 m y 450 m) y ha recorrido el mundo debido a sus competencias. Esto de probarse en distintas condiciones, de llevar su cuerpo al límite, al máximo de su tolerancia y resistencia, fue algo que siempre la cautivó:

“Busco demostrar que los imposibles no existen, que con determinación, disciplina y voluntad es posible adaptarnos incluso a las condiciones más adversas y siempre dar lo mejor de sí”.

Esto, desde luego, no sería posible sin del debido apoyo: Bárbara reconoce la importancia de sus padres y de su pololo Jorge, quienes secundan su voluntad para que no flaquee, especialmente en momentos difíciles o de duda; la ayudan con la recuperación tras las competencias internacionales y la acompañan en sus viajes y entrenamientos. También su entrenador, Gabriel Torres (quien le prepara los ciclos de fondo y velocidad), el Club Smart Swim y los amigos nadadores de la Universidad de Chile y de otros clubes integran esta red de apoyo. Luego afirma con vehemencia: “para mí, mis referentes, quienes me inspiran y de quienes saco garra cuando siento que el cuerpo no da más, o a quienes les dedico mis brazadas en un remate, o en quienes pienso en las premiaciones, es en la gente de más esfuerzo: en las tías que hacen el aseo en la piscina de la Chile que me ha acogido por 20 años y que me han acompañado en los momentos más duros; en los tíos de la pérgola que invierno y verano me saludaron al pasar frente a ellos para entrenar; en mi entrenador que ama lo que hace y me enseñó el valor de la disciplina y el aguante; en la gente de la Patagonia muchas veces olvidada; en las personas que día a día perseveran… pero, por sobretodo, en mis papás que contra viento y marea me apoyaron para hacerlo todo: ser la primera profesional de la familia y de la U. de Chile, ser nadadora, ser ante todo humilde pero respetarme, ser persona como un todo y no dicotómica: la persistencia como un hábito“.
Un día normal para Bárbara comienza así: se levanta a las 5 a.m. para entrar al agua de la piscina del Estadio Nacional a las 6 a.m. Ahí nada hasta las 8 a.m. y luego parte rápidamente hacia la Municipalidad en la que trabaja. “Luego me paso el día entre el estadio Recoleta y en terreno, administrando los recintos o gestionando”. Los fines de semana, entre una y dos veces al mes, sube la cordillera y aclimata en la Laguna del Inca en Portillo (2.800 msnm), su “piscina natural”, tal como la apoda con cariño. Bárbara también practica yoga.

Bárbara Hernández

UN AMOR POR LAS AGUAS AUSTRALES

Aunque ha probado los sabores y las temperaturas de Rusia, y afirma sentirse sobrecogida por la amabilidad de su gente, Bárbara no duda en responder que siente un amor especial por la Patagonia chilena. “Sin desmerecer ningún lugar del mundo, con el que más seguido sueño es nuestra Patagonia: te describiría perfecto los mil colores hielo-glaciar que existen”. Bárbara también es enfática: al nadar en aguas abiertas, su tarea también es recordar el respeto por la naturaleza, el cuidado del medio ambiente y difundir el deporte, la vida sana y feliz. A futuro, le gustaría trasladarse un poco más al sur, hacia la Antártica, pero antes participará en el Mundial de esta disciplina en Estonia (marzo 2018) y luego pretende cruzar el Estrecho de Gibraltar. ¡Le deseamos mucho éxito!

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Francisca Hernández

Francisca Hernández

Cursando la fase final del programa de Doctorado en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Casada y madre de 2 hijos pequeños. Deportista desde muy joven, se ha dedicado en los últimos años al running, trail, trekking y montañismo, aventuras que disfruta con sus amigos y su familia.
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