Vivir por los proyectos …y disfrutar el proceso…

vivir de los proyectos

La vida se mueve para y por las motivaciones. Nos sentimos vivos cuando en nuestra mente tenemos un objetivo y trabajamos en cuerpo y alma para lograrlo. Así, en los deportes, por ejemplo, siempre tenemos ciertas metas que nos mueven a querer alcanzarlas. Para ello, es necesario darle curso al camino que tenemos que recorrer para alcanzarlo, es toda una aventura; aceptar el desafío y tomárselo “en serio”.Cuando somos niños siempre soñamos con ser o hacer algo en especial y de a poco vamos realizando esos sueños. Luego vamos creciendo y vamos desarrollando nuestras habilidades y las vamos disfrutando, aprendiendo y perfeccionando. Tenemos que dibujar un camino en nuestra mente para llegar a cumplir nuestro sueño. A veces no sabemos lo que queremos y a veces nuestros objetivos deportivos vayan variando, pero lo más seguro es que tendremos que adaptarnos a esos nuevos desvíos que no nos deberían separar de lo que queremos, sino simplemente hacer las cosas diferentes para continuar con nuestros proyectos. También es importante darse cuenta cuando estos fluyen y/o cuando llegamos a forzar dicho camino. Lo importante es disfrutar lo que hacemos día a día y lograr así nuestro objetivo y sentir completamente el proceso. Sucede cuando tenemos muchas ganas de hacer algo -el encadene de una ruta, llegar a la cima de alguna montaña, bajar en kayak por un río que parece fuera de nuestro nivel, etc- , pero nos accidentamos o suceden cosas que no nos permiten continuar con el objetivo. Entonces o nos esforzamos más duro o emprendemos un nuevo deporte, una nueva cumbre, un nuevo destino. Hay tantos peces en el mar…

Cuando queremos perfeccionarnos en algo o queremos saber más sobre un punto. Sentimos curiosidad, nos importa cada detalle, memorizamos lo más importante y aplicamos lo que nos hace sentido. Nadie nace sabiendo, todo eso se aprende, ya sea estudiando, practicando, mirando o como sea, pero interesándonos en ello. Los proyectos son importantes porque nos motivan a continuar. Sin un objetivo es difícil encontrarle sentido a lo que hacemos diariamente. Estar sentado mirando el techo o las cuatro paredes que nos rodean sin un fin puede estar bien cuando lo hemos dado todo, después de un gran esfuerzo, de estar días caminando, acampando, corriendo, entrenando, pero si nos acostumbramos a hacer nada, a pensar en nada a respirar por respirar es difícil que nos sintamos plenos. Incluso si lo tenemos todo (y probablemente así sea) para disfrutar de la vida en la que estamos viviendo, si habitamos en la naturaleza o si tenemos un gran talento, de nada sirve si no tenemos la motivación de seguir poniéndole ganas a las 18 horas que estamos despiertos.

Cuando sabemos lo que queremos…

Hay muchas ocasiones en la vida en que sabemos absolutamente lo que queremos. Hay muchas otras en las que nos sentimos completamente perdidos. La vida es así, con altos y bajos, porque sin los momentos malos no valoraríamos realmente los buenos. Hay momentos que tu pega no te llena por completo, o estás trabajando sólo para juntar dinero. El asunto es sumarle valor agregado a lo que haces. Si juntas dinero para luego irte de viaje a vivir una aventura o construirte tu casa o comprarte un auto para poder ir a ese lugar tan bonito que viste en Instagram entonces tienes un objetivo y un sentido y es mucho más fácil. Cuando no sabemos qué queremos es difícil hacer las cosas. Nos cuesta. Desde que nos tenemos que levantar en la mañana y pensamos, de verdad tengo que hacerlo? hasta que llegamos a ese trabajo que no disfrutamos ni tiene un objetivo y esperamos hasta que sea la hora de irnos. Al contrario sucede cuando hacemos lo que amamos y nos pagan por ello. Ni siquiera se siente como si estuvieras trabajando y feliz te quedas unas horas extras si así lo amerita.

-Yo creo que es importante que nos preguntemos de vez en cuando: qué es lo que realmente quiero? esto me hace feliz? estoy motivado? cuáles son las opciones que tengo en mi vida? Quiero subir esa montaña, estar en la montaña me hace feliz. Bien, qué necesito para ello? primero debo entrenar y estar bien físicamente para alcanzar mi objetivo. Probablemente deba trazar una ruta o buscar información en internet. Cuántos días necesito? cuánto dinero? Con quién quiero ir? todas esas preguntas son necesarias, por ejemplo, si quiero organizar una ida a la montaña. Lo mismo con la vida. Tengo X proyecto: qué necesito para llegar a él?, cómo llego a él? Si nos sentimos bien con nosotros, si lo que pensamos y hacemos está en armonía entonces es probable que estemos mucho mejor “entrenados” y “en buen estado” para enfrentarnos a los desafíos que sí o sí pillaremos en el trayecto-

Cambia, todo cambia…

Si nuestros objetivos cambian, no hay que sentir miedo. No se trata de que la vida se acaba y que todo el trabajo hecho no sirvió de nada. Si abandonamos una carrera porque ya no nos llena, es mucho mejor que forzar el objetivo. Ya no lo estamos disfrutando, quizás sea porque nosotros hemos cambiado. Al fin y al cabo todo cambia mucho y siempre. Nosotros mismos, día a día y año a año cambiamos. Seguramente lo que hemos recibido en el proceso de este objetivo, si lo disfrutamos, supimos aprovecharlo, le tomamos atención, entonces probablemente nos servirá algo de ello y más temprano que tarde… nada se pierde, solo se transforma!

Asimismo, si cambia el plan que teníamos proyectado para cumplir con nuestros objetivos, es importantísimo saber que el ser humano es un animal de costumbre (por algo somos taaantos en el planeta) y se adapta a todos los ambientes. Sólo hay que encontrarle un sentido, algo rico que nos haga disfrutar. Si te gusta la ciudad y te encanta estar rodeada de gente, los encuentros sociales y eso te hace feliz, entonces ya lo has pillado. Si te gusta la naturaleza y vivir rodeado de árboles, y lo haces, pues también ya lo tienes. Todos somos distintos y sólo debo ocuparme de lo que a mí me hace feliz, me hace sentir plena/o porque es la vida que yo estoy viviendo, estoy construyéndola a mi pinta y si yo la quiero pintar de colores lo hago, y si quiero que sea en la playa, lo hago si me hace feliz.

Es importante tener proyectos porque le ponemos amor y pasión. Le ponemos alma, y en el fondo es lo único que mueve realmente al mundo.

Y por último, sólo invitarte a que sigas disfrutando lo que haces, y seguir generando proyectos que mantienen tu cuerpo y tu mente activos y en movimiento… Cuéntanos cuáles son los proyectos aventureros que circundan tu cabeza, tus planes, tus opiniones y motivémonos a trabajar por ellos.

¡ATENCIÓN!: Nos enfocamos en los proyectos deportivos, pero aplica a la vida.

Paula Fernández

Paula Fernández

Viajera, periodista, amante de la vida, la naturaleza, el deporte, la escalada y trato de permanecer en constante movimiento y aprendizaje.
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