Trekking con pasado: cuando la geografía nos habla de otro mundo

treeking con historia

La mayoría de las veces, la gente suele ver sin observar, suele transitar sin reconocer. Pero a cada instante, la naturaleza susurra acerca de vidas pasadas, ofrece testimonios de mundos perdidos. Esta es una invitación a todos aquellos senderistas a analizar y valorar lo que les sale al encuentro.En los alrededores del Refugio Alemán Lo Valdés, en el Cajón del Maipo, es posible encontrar enormes placas de roca sedimentaria. Alguna vez ese paraje montañoso fue un fondo marino. Pero los visitantes suelen pasar de largo sin advertir los millones de moluscos que quedaron atrapados ahí. A veces estamos tan absortos con las altas montañas y su belleza lejana que no nos detenemos a mirar el suelo. O estamos tan obsesionados con alcanzar la meta que olvidamos atender el camino.fosiles-8fosiles-7Pero en todas esas piedras que lucen más o menos iguales, grises, empolvadas y sucias, hubo vida. Hace 150 millones de años, ese sector —a unas 2 horas en auto de Santiago, en un paseo que bien se puede realizar por el día— rebosaba en plantas acuáticas y ammonites, bivalvos y vertebrados menores (como peces). Sitios como éste, verdaderos pórticos al tiempo prehistórico, hay muchísimos en Chile. Los alrededores de Bahía Inglesa abundan en ballenas y reptiles marinos. En Termas del Flaco se pueden observar enormes pisadas de dinosaurios. La cordillera de Domeyko, por nombrar otro caso, presenta dientes de Carcharodon Megadolon, un tiburón de hasta 18 metros de largo que dominó los mares hace unos 15 millones de años atrás. En la Patagonia, incluso dentro del mismo Parque Nacional Torres del Paine, puede hallar grupos de esqueletos completos de ictiosaurios. La mayoría de estos fósiles no cuenta con protección y, por lo tanto, quedan a merced de la erosión. Así, esas partes (huesos, conchas y dientes, principalmente) terminan pulverizándose por la acción de la lluvia y el viento. Además, los frecuentes rodados y aludes suelen arrastrar esos restos cientos de metros cuesta abajo y se pierden en los cauces de los ríos. Sin embargo, el peor enemigo de un fósil no es la naturaleza, sino el hombre. Cuando se construyen carreteras, cuando se dinamitan montañas para crear túneles o gasoductos, cuando se montan diques y avanza la minería, los fósiles quedan indefensos. Pero también cuando gente inescrupulosa simplemente se los roba. Por eso, se habla justamente de «saqueo». Extraer restos fósiles y/o comercializarlos es un delito, según la legislación chilena. Pero admirarlos y fotografiarlos es gratis. Por lo tanto, este es un llamado a cultivar una dosis combinada de aprecio y respeto por las maravillas de la geología.Content-banner-INVIERNOfosiles-9 fosiles-4

Ojos atentos, oídos agudos.

Cuando un organismo se deposita en un lugar donde los niveles de oxígeno son bajos y no resulta el proceso de putrefacción, puede convertirse en un fósil. Por eso, jamás hallará restos en rocas ígneas o magmáticas, sino sólo en capas sedimentarias, es decir, en acumulaciones de lodo, tierra y arena, con presencia de guijarros o cantos rodados. Por eso, la clave para rastrear fósiles radica en el tipo de suelo. En el Cajón del Maipo, por los cortes que ríos y hielos han dejado en los cerros, hay gran cantidad de este material expuesto. Se identifica fácilmente por su formación en estratos, es decir, capas de distintos colores y texturas. Las ficciones telúricas han ocasionado, en muchos casos, que estos estratos se inclinen y alcancen incluso posiciones verticales. Así es como podemos llegar a tener contacto con sedimentos que se depositaron en la era Mesozoica (entre 225 millones de años y 65 millones de años atrás).
Por consiguiente, la geografía es un lenguaje que uno puede aprender a leer. Es más probable hallar fósiles en canteras y a lo largo de cauces de ríos y barrancos. Como se trata de una roca más débil, el terreno sedimentario lucirá más desgastado. Seguir un mapa topográfico también es un buen consejero. Por otro lado, es raro encontrar fósiles de modo aislado. Tienen que haber más en la misma zona. Hay mucha gente que cree encontrar huevos de dinosaurio. Pero si no están en grupo, lo más probable es que sólo sea una linda piedra moldeada por la lluvia. Muchas veces, el colorido sirve para identificar a un fósil, ya que el contraste de tonos podría ayudarnos a distinguir, por ejemplo, entre el hueso y la arenisca fina que quedó adherido a él. La forma simétrica también suele ser un indicador, especialmente en el caso de bivalvos y conchas de los más diversos estilos. Luego, conviene prestar atención a la textura de las muestras. Un hueso, por ejemplo, siempre será poroso. Un resto vegetal se mostrará fibroso. Un diente se caracterizará, por lo general, por ser aserrado y áspero en sus bordes. fosiles-6

Bosque Petrificado

En enero de 2017, en nuestro afán por recorrer y practicar senderismo, viajamos a la Patagonia Argentina, a la Provincia de Santa Cruz. Habíamos leído mucho acerca del Lago Viedma, formado por el proceso de la abrasión glacial. Acá, a pocos kilómetros de la carretera que lleva a El Chaltén, es posible hallar madera petrificada en los faldeos del Cerro Los Hornos. Las imágenes que habíamos visto por internet mostraban inmensos troncos tumbados. Sin embargo, una vez ahí, constatamos que el recinto es privado y pertenece al Hotel La Leona, próximo al lugar, de modo que es imposible entrar si no se ha contratado un paquete turístico con la debida antelación. Ese era nuestro caso. Sin embargo, no nos quedamos de brazos cruzados. Teniendo ya cierta familiaridad con la roca sedimentaria y los ojos bien entrenados en este sentido, pudimos descubrir restos fósiles también en los alrededores, sin pagar por un guía, tan sólo al subir unos pocos metros por las laderas de los cerros contiguos. Así, en medio del polvo patagónico y los vientos aullantes, descubrimos astillas y trozos de ramas antediluvianas. En estos especímenes, la celulosa original fue sustituida completamente por minerales. La experiencia fue fascinante todo momento, porque mientras al fondo —al otro lado del lago— se vislumbraba la silueta del Monte Fitz Roy (3.405msnm), uno podía imaginar una época prehistórica y la abundancia de su vida. Pero esos bosques se marchitaron. Quedan sólo los testigos mudos de un mundo que ya pasó. Y uno tiene que aprender a interpretar su mensaje.fosiles-11 fosiles-10

Francisca Hernández

Doctora en Filosofía UC. Casada y madre de 2 hijos pequeños. Deportista desde muy joven, dedicada en los últimos años al running, trail, trekking y montañismo, aventuras que disfruta con sus amigos y familia.
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