Yoga en Torres del Paine, un trabajo soñado

YOGA1

La primera vez que leí que existía un domo en medio de Torres del Paine donde la gente podía hacer Yoga pensé…«yo voy a trabajar ahí». Lo desee tanto que después de meses de entrevistas, terminé comenzando mi primera temporada como instructora de Yoga para Ecocamp, un hotel ecológico sustentable de domos en medio de la Patagonia Chilena. 



Claro, puedes tomar una clase de yoga desde cualquier lugar, yo practicaba y enseñaba yoga desde Santiago, sales de una clase, con una paz y calma donde afirmas todo va a estar bien… pero luego entras al metro, te subes a tu bicicleta, te metes a alguna calle, tienda, llena de gente y de pronto ese sentimiento de calma te desafía, vivir en una ciudad y tratar de estar en calma es difícil, es un verdadero desafío.

Practicar Yoga desde la Patagonia es entrar en el ritmo natural, el fluido de la vida, no tienes que ir a buscar, está allí por todos lados, y entiendes que eres parte de él. Brota desde un amanecer increíble, hasta el atardecer. Haciendo clases a veces tengo que detenerlas para observar el vuelo del cóndor, a veces nos visitan liebres, a veces nos sorprenden los arcoíris, sientes esa maravilla, la extraordinaria experiencia de vivir en la naturaleza, de sentir la lluvia bajo el domo, de sentir el frío de la Patagonia en las mañanas, las estrellas infinitas en la noche, y lo entiendes, no es separado de ti.

yogaComo Instructora de Yoga, un estudio así es un inmenso regalo… ¿sabes? cuándo vas a una clase de yoga y escuchas a través de los parlantes sonidos de agua, sonidos de aves… cuando estas en un lugar donde no necesitas música, donde desde ese mismo lugar escuchas el agua correr, donde cantan diferentes tipos de aves, donde el sonido de la lluvia a veces es tan fuerte que tienes que aumentar el sonido de tu voz… lo sabes, es el lugar correcto.

 Enseño 5 clases al día, cada una de ellas me hace aprender. A veces tengo gente muy adulta, más de 80 años, ellos vienen a clases luego de caminar por horas en senderos difíciles, caminar en Torres del Paine, no es ir de paseo, es realmente lidiar con lluvia, frío, viento y aun así, ellos llegan con esa energía contagiosa, y disfrutan cada instante de la clase, como si caminaran por el parque. Escuchan, sienten, respiran… es emocionante ver a esta gente adulta, con toda esa energía, viajando el mundo, conectados con su cuerpo, activos, felices. Comienzas a preguntarte por qué alguna vez dudaste sobre querer llegar adulto, comienzas a abrirte a la posibilidad de lo armonioso de ser adulto, esa sabiduría de una vida, pero activo, tus piernas en movimiento, tu capacidad de sorprenderé aún más despierta. H

e tenido experiencias intensas enseñando, mucha gente abre realmente sus corazones, libera cosas, el yoga siempre ayuda a abrir aquello que no deseas ver… a querer tus sombras.Content-banner-INVIERNO

YOGA2 yoga Muchas veces he tenido gente que termina las clases llorando, ellos dicen “esto era lo que necesitaba”, guardo sus palabras como tesoros. Desde “nunca he tenido una clase de yoga así de hermosa”… el lugar, el estudio, muchas personas me dicen casi como en una confesión secreta “ yo nunca he hecho yoga”… Yo les digo que mejor lugar para tener la primera clase, luego comentan que cuando vuelvan a su país se inscribirán en clases… se siente tan bien. El verdadero regalo es ese, crear un puente entre este lugar y ellos mismos, cuando entran a la clase vienen dudosos, un poco asustados, a veces puedes incluso tener gente un poco desafiante. El resultado es el mismo, un abrazo, unos ojos que brillan, una sonrisa profunda, ellos agradecen con su cuerpo, y tú lo sabes.

Este año quise realizar un Instagram un poco porque este lugar es tan hermoso, tan único que la gente debería saber, debería conocerlo, deberían todos venir y tomar una clase, la belleza se comparte y espero que puedan sentirla con cada foto, nos pueden seguir aquí yoga yoga

 

Fiorella Pandolffo

Instructora de Yoga, Ecocamp Patagonia.
Más artículos de Fiorella